La terapia nutricional debe considerarse parte del tratamiento básico de los pacientes con COVID-19. Así lo han indicado las principales sociedades y asociaciones de nutrición clínica internacionales, como ha recogido el artículo ‘Comparación de las recomendaciones de expertos sobre nutrición clínica en pacientes hospitalizados con COVID-19’, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria.

El artículo ha sido elaborado por Jéssica Martínez Rodríguez y María Roca Fontbona, del Hospital de Mataró (Barcelona) y del Centro Sociosanitario Antic Hospital Sant Jaume i Santa Magdalena de Mataró.

Recomendaciones de expertos

Para la elaboración de su trabajo, las autoras han revisado y comparado nueve recomendaciones de expertos publicadas en España, Reino Unido Brasil, Colombia, Australia y China durante la pandemia por COVID-19. En concreto, se ha tenido en cuenta la información relativa a los pacientes hospitalizados críticos y no críticos.

Las recomendaciones de expertos han procedido de las siguientes sociedades y asociaciones de nutrición clínica:

  1. Sociedad China de Nutrición Parenteral y Enteral (CSPEN).
  2. Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
  3. Sociedad Brasileña de Nutrición Parenteral y Enteral (BRASPEN).
  4. Asociación Británica de Dietética (BDA).
  5. Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN).
  6. Asociación Colombiana de Nutrición Clínica (ACNC).
  7. Sociedad Americana de Nutrición Parenteral y Enteral (ASPEN).
  8. Sociedad Australiana de Nutrición Parenteral y Enteral (AuSPEN).
  9. Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

Según este escrito, todas las recomendaciones de expertos revisadas han coincidido en la necesidad de proporcionar un tratamiento nutricional a todos los pacientes hospitalizados con COVID-19, ya sean críticos como no críticos. Asimismo, se debe tener en cuenta la detección precoz del riesgo nutricional, la intervención y el seguimiento.

Concienciación a los pacientes

En la revisión, la SEEN ha incidido en la concienciación a los pacientes de la relevancia de la alimentación para evitar la desnutrición relacionada con la enfermedad. Esta sociedad científica ha propuesto la incorporación de trípticos informativos en las bandejas para fomentar la adherencia a las pautas.

Por su parte, la SEMICYUC ha publicado recomendaciones concisas para que los especialistas en Medicina Intensiva dispongan de claves para un rápido y correcto abordaje del tratamiento nutricional de los pacientes críticos. También han destacado la importancia de minimizar el riesgo de ocasionar un perjuicio, en referencia al concepto ‘nutritrauma’.

Vitaminas y minerales

Respecto a las vitaminas y los minerales, varias asociaciones han recomendado cubrir los requerimientos y tratar las deficiencias de forma individualizada. Según el estudio, no hay evidencia suficiente de que la suplementación rutinaria y empírica con dosis suprafisiológicas o supraterapéuticas pueda prevenir o mejorar los resultados clínicos de la COVID-19. En todo caso, sí han aconsejado la suplementación de rutina en las cantidades de ingesta de nutrientes recomendadas. También han recomendado valorar en cada caso la indicación de los diferentes tipos de inmunonutrientes.

Prevalencia de la desnutrición

Uno de cada cuatro pacientes hospitalizados sufre desnutrición relacionada con la enfermedad, lo que supone cerca de dos millones de personas en España. Esta situación clínica afecta sobre todo a personas mayores o con enfermedades oncológicas, respiratorias o cardiovasculares. Así lo han indicado la Alianza Másnutridos y la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE). Según los especialistas, la pandemia ha agravado esta situación.

Miguel León, presidente de SENPE, ha indicado que “la desnutrición relacionada con la enfermedad retrasa la recuperación de la persona y prolonga su estancia hospitalaria”. En consecuencia, incrementa más de un 50 por ciento el coste asociado a cada paciente. Según este experto, “una atención nutricional adecuada y precoz puede evitar la evolución clínica y reducir la mortalidad”.