La coinfección por gripe y COVID-19 puede aumentar hasta en seis veces la mortalidad atribuible a una sola de estas enfermedades infecciosas. Si este dato es aplicable a sujetos sanos, la cifra podría complicarse en pacientes con factores de riesgo. Durante la pasada temporada de gripe el 85 por ciento de los casos de hospitalización grave y el 97 por ciento de los fallecimientos se produjeron en personas que tenían algún factor de riesgo. Este es el caso de los pacientes oncológicos. Por ello, este año los expertos recomiendan vacunar de la gripe para evitar la coinfección de ambas patologías.

“La vacuna no nos va a proteger de la COVID-19, pero evita la coinfección y, por tanto, el aumento en mortalidad”. Así lo ha afirmado Victoria Martínez, del Servicio de Medicina Interna de MD Anderson Cancer Center Madrid. Igualmente, ha señalado que no se espera que la vacunación masiva frente a la COVID-19 llegue antes de mediados de 2021. Es por ello que este año es importante la protección frente a la gripe como única herramienta para evitar la coinfección.

Evitar la coinfección para disminuir la mortalidad

Respecto a la recomendación de la vacunación para evitar la coinfección, Victoria Martín también apunta algunas claves. “Si la persona que adquiere la infección se ha vacunado, la enfermedad será con alta probabilidad menos grave”, aporta la experta.

Igualmente, la vacunación ayudaría no solo a reducir la potencial gravedad de la coinfección en el paciente. También a evitar la sobrecarga en el sistema sanitario, un último aspecto clave para poder continuar asegurando una atención de excelencia para todos los pacientes.

Por último, Martínez también advierte también de la recomendación este año de la vacunación frente a la neumonía en los pacientes oncológicos. Sobre todo, en aquellos que están en tratamiento con quimioterapia o terapias inmunosupresoras en este momento.