Todos padecemos estrés en algún momento. ¿Quién no ha sentido en alguna ocasión un estado de gran tensión nerviosa originado por el exceso de trabajo, las aspiraciones no satisfechas o una situación familiar complicada? El ritmo de vida actual ha agravado el problema y algunos datos muestran claramente la trascendencia que puede tener el estrés en nuestras vidas.

Por ejemplo, según una encuesta realizada por la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, el 28 por ciento de la población activa de la Unión Europea padece estrés, lo que provoca entre un 50 y un 60 por ciento del absentismo laboral.

Otra investigación realizada por Attitudes indica que más del 70 por ciento de los conductores está estresado, lo que aumenta los niveles de hostilidad y agresividad y dispara la impaciencia, traduciéndose en una conducción más rápida y en una tendencia a saltarse las señales de tráfico.

Además, según los expertos, la cifra de afectados ha aumentado claramente en el último año debido a la crisis económica y cada vez hay un mayor número de personas que acuden a las consultas manifestando síntomas claramente producidos por el estrés que van desde la fatiga prolongada y el agotamiento hasta dolores de cabeza, gastritis, etc., pudiendo ocasionar incluso trastornos psicológicos.

El estrés es un motor indispensable para impulsarnos a anticipar, a resolver las dificultades con que nos encontramos, a prepararnos para la acción. Pero en dosis demasiado fuertes y repetidas el estrés agota progresivamente el organismo. Se vuelve nefasto cuando el individuo ya no es capaz de adaptarse a él.

El estrés negativo perturba, conlleva sufrimiento y, en ocasiones, puede convertirse en patológico. Cuando es prolongado conlleva temor y preocupación excesiva, inseguridad y miedo, numerosos problemas de salud, sociales y familiares, además de hábitos insanos, intranquilidad, insomnio y un largo etcétera.

Las causas del estrés son múltiples y diversas y se originan en nosotros mismos o en nuestro entorno:

” El estrés físico se debe al ruido, al dolor, al frío”

” El estrés social está relacionado con el entorno personal, por ejemplo con una situación familiar difícil.

” El paro, la sobrecarga de trabajo, las responsabilidades, las presiones psicológicas, los conflictos en las relaciones laborales, etc. favorecen el estrés profesional.

” El estrés relacionado con los hábitos de vida (comidas no equilibradas, abuso de excitantes, falta de sueño”) suele ser fuente de estrés crónico.

Homeopatía y estrés

La homeopatía ayuda al organismo a afrontar mejor a corto plazo las situaciones estresantes y a largo plazo contribuye a restablecer el equilibrio nervioso mejorando el control de las reacciones ante el estrés.

Muchas son las ventajas de los medicamentos homeopáticos en el tratamiento del estrés: son eficaces y muy bien tolerados, no producen dependencia, no producen sueño durante el día, no afectan a la conducción ni disminuyen el rendimiento intelectual, no afectan a la memoria. Permiten trabajar o estudiar normalmente, son compatibles con otros medicamentos y con otros tratamientos y pueden tomarlos niños, embarazadas, ancianos o pacientes polimedicados.

Es importante actuar DESDE LOS PRIMEROS SÍNTOMAS de estrés. Pida consejo a su médico o farmacéutico. Ellos sabrán indicarle los medicamentos homeopáticos adecuados para combatir el estrés.