La transformación y permanente modernización del Sistema Nacional de Salud (SNS) sigue siendo el principal reto al que se enfrenta la Sanidad española, sin perder de vista la eficiencia y sostenibilidad del propio sistema. Ese es el principal desafío al que se deben enfrentar los poderes públicos en materia sanitaria, para poder afrontar de manera eficiente la protección de la salud en nuestro país. Una transformación que debe girar en torno a un paciente cada vez más envejecido, con más patologías y muchas de ellas crónicas.

Esa fue una de las principales reflexiones que expuso la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, en la conferencia que ha impartido en la clausura del ‘II Ciclo del Pacto de Estado por la Sanidad’, impulsado por la Asociación Española de Derecho Farmacéutico (ASEDEF).

En este gran contexto, Carcedo apuntó seis desafíos fundamentales que dibujan el contexto y condicionan ‘enormemente’ esa transformación del SNS. El primero de ellos hace referencia al acelerado envejecimiento de la población o incremento de la esperanza de vida, junto con la baja tasa de fecundidad. Según los datos apuntados por la ministra en funciones, España es el segundo país de la OCDE con la tasa más baja de nacimientos y la novena en el ámbito mundial, con 1,34 hijos por mujer. Una situación que no solo presiona al sistema de pensiones, sino que afecta también al sanitario, especialmente por el aumento de la cronicidad y las pluripatologías.

El segundo reto apuntado por Carcedo hace referencia a la transformación del rol productivo de la mujer en la sociedad española. “Ha dejado de ser la principal cuidadora de la familia (pese a que el 85 por ciento de los cuidadores de personas dependientes siguen siendo mujeres) donde mitigaba el papel del sistema de salud para reivindicar un puesto laboral con aspiraciones profesionales”, explicó. Esta realidad está afectando a la salud de la población, además de poner sobre la mesa problemas de diferencia de género que no han sido suficientemente abordadas desde el SNS.

Compromiso de la clase media

Abordar las desigualdades y la pobreza incrementando la capacidad del sistema de protección social y recuperar su valía como herramienta de justicia social eficiente, es otro de los grandes retos actuales a los que se debe enfrentar la Sanidad española. En este sentido, la ministra en funciones ha pedido el compromiso de la ciudadanía, en especial el de la clase media, para evitar la privatización de la Sanidad. “Si los servicios públicos se quedan solo para quienes no pueden pagar los privados, se terminarán deteriorando; y cuando la sociedad tenga que volver a ellos se encontrarán con servicios sin calidad y vendrán los lamentos”, ha subrayado Carcedo. “Un sistema de salud ineficiente no es útil ni para la ciudadanía ni para la industria”, aseveró.

La ministra también señaló como retos del SNS la globalización y el cambio climático. Según la Organización Mundial de la Salud, los determinantes ambientales son responsables del 20% de la mortalidad total de la población, y la contaminación del aire causa siete millones de muertes prematuras. La introducción de las tecnología y la innovación, pese a ser una grandes oportunidades, también suponen “grandes desafíos que se deben de evaluar en el contexto de la universalidad y la equidad, principios que deben ser irrenunciables”, apuntó Carcedo.

Y como sexto y último reto, la titular de Sanidad en funciones señaló la necesidad de “afrontar el sistema de protección de la salud de forma sostenible política, económica y moralmente”, dijo.

Tres ejes de actuación

Para abordar estos determinantes, Carcedo destacó la necesidad de ampliar la mirada pública con “un enfoque más salubrista, multisectorial y productivo” que permita alcanzar estrategias nacionales. Es importante poner en marcha nuevas gestiones de los recursos -indicó- sin perder de vista tres ejes fundamentales.

Por un lado, aseguró que se debe recuperar la universalidad, ahondando en la equidad en las prestaciones sociales que contribuyan a eliminar las desigualdades territoriales y de género. Una solución en la que entraría, a juicio de la ministra de Sanidad en funciones, la eliminación del copago sanitario para “avanzar hacia modelos más preventivos”, aseveró.

También apostó por crear un marco estratégico de salud que mejore la asistencia y favorezca la autonomía personal y que cuide, con especial interés, del medio rural. Y, finalmente, señaló la racionalización del gasto sanitario guiada por el coste – efectividad y la evaluación periódica del sistema-. En ese sentido, argumentó que hay que “racionalizar las inversiones y, si fuera necesario, también las desinversiones dando prioridad a los medicamentos que aporten alto valor terapéutico”.

Reconocimiento de los profesionales

Carcedo no quiso dejar de mencionar la necesidad de seguir contando con el compromiso de los profesionales sanitarios que merecen todo el reconocimiento si queremos mantener el prestigio del Sistema Nacional de Salud, y, para ello, hay que apostar por el talento. “Es imprescindible apoyarlos en todo lo que suponga mejorar la eficiencia clínica, al tiempo que adaptamos el sistema a los nuevos tiempos”, concluyó.

La titular del Ministerio de Sanidad no quiso responder a la petición del presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacia (CGCOF), Jesús Aguilar, quien intervino en el foro de clausura de ASEDEF, y señaló la necesidad de “repensar algunas medidas”, aludiendo al plan de fomento de los genéricos y biosimilares que está ultimando el Gobierno en funciones, ya que pueden “poner en peligro la sostenibilidad de muchas farmacias y también el suministro de algunos medicamentos”.