Ya han pasado las fiestas navideñas y es más que probable que durante esos largos días hayamos cometido algún que otro exceso para nuestro sistema digestivo: demasiada comida, demasiado alcohol, demasiados cigarrillos o demasiados dulces. Un cóctel explosivo cuyo precio se traduce en molestas indigestiones, acidez estomacal, cólicos, cuadros diarreicos, etc.

Según la Sociedad Española de Patología Digestiva, este tipo de cuadros suelen ser leves, mayoritariamente caracterizados por una sensación prolongada de pesadez, náuseas, vómitos y un ligero dolor abdominal que tienden a remitir con una dieta ligera y un poco de reposo. Pero en muchas ocasiones estos cambios de hábitos en la alimentación traen como consecuencia un cuadro de estreñimiento que puede prolongarse durante varias semanas. El vientre se hincha, los movimientos intestinales se acompañan de dolor y aparece sensación de evacuación incompleta y de plenitud en el estómago.

Según los expertos, el estreñimiento se puede definir como la dificultad para defecar en más de un 25 por ciento de las veces y/o realizar menos de 3 deposiciones semanales. También se caracteriza por otros síntomas como sensación de evacuación incompleta, heces excesivamente duras o dolor intenso en el momento de la defecación. No se trata de una enfermedad, sino de un síntoma habitualmente asociado a alguna disfunción.

Para combatirlo y recuperar nuestro ritmo intestinal hay que adoptar una serie de medidas que pasan fundamentalmente por una dieta equilibrada, una correcta hidratación y la practica de ejercicio físico.

Dieta e hidratación

La fibra juega un papel fundamental en la prevención y tratamiento del estreñimiento. Alimentos ricos en fibra son las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos, las verduras hervidas y crudas, las hortalizas y la fruta fresca, entera y sin pelar, pues el mayor contenido de fibra se encuentra en la piel y en la pulpa. Todos ellos deben formar parte habitual de nuestra alimentación.

Por otro lado, mantener una correcta hidratación es esencial para la salud en general y, en particular, para que el intestino funcione de forma correcta. Los especialistas recomiendan ingerir 2 litros y medio de líquido al día, que es la cantidad que se calcula se necesita en los distintos procesos fisiológicos. En invierno es más difícil hidratarse porque el frío nos vuelve perezosos para beber agua. Así que para asegurar la hidratación, y a la vez calentar el cuerpo, podemos tomar bebidas como caldos, sopas o infusiones.

Ejercicio

Nuestro aparato digestivo, requiere una asidua movilidad para poder realizar correctamente todas las funciones que le corresponden, aportando a nuestro organismo regularidad y normalidad en lo que a salud intestinal se refiere. La actividad física favorece, en el caso de la salud intestinal, las contracciones intestinales que mueven el contenido del intestino hacia el recto para su evacuación. El movimiento que provoca el ejercicio complementa los movimientos peristálticos de los intestinos y ayuda a dar fluidez al tránsito intestinal.

Los especialistas recomiendan cualquier ejercicio que sea aeróbico es decir, que sea mantenido en el tiempo y con movimientos repetitivos como correr, nadar o montar en bicicleta, lo que favorece las deposiciones. Así mismo serán de ayuda todos aquellos ejercicios que trabajen la zona abdominal.

No obstante, aunque está demostrado que la práctica de deporte es un buen aliado para solucionar problemas relativos a la salud intestinal no es si no un complemento más a una correcta dieta y una óptima ingesta de líquidos.

Otras medidas

Es importante no demorar o “aguantarse” la necesidad de ir al baño. Lo aconsejable es intentar educar al intestino para que funcione como un reloj y esta necesidad aparezca siempre a la misma hora. Sin prisas y dedicando un rato cada día al intento se puede lograr (un buen momento para ponerse a ello es después de las comidas).

Además, será más fácil conseguir un buen tránsito intestinal comiendo despacio, masticando bien los alimentos y respetando los horarios de las comidas.

Si con las recomendaciones anteriores no se consigue vencer el estreñimiento ocasional, a veces hay que acudir a los laxantes, productos que facilitan el paso y la eliminación de las heces. A este respecto, consulte con el médico o el farmacéutico.