Mientras mundo se prepara para vivir en la era post-COVID-19 y los viajes en coche -incluidos los servicios de taxi y el transporte público o los coches compartidos- vuelven a la normalidad, una nueva investigación de la Universidad de Surrey, en Reino Unido, ha confirmado que mantener las ventanillas del coche abiertas para que entre aire fresco es clave para reducir el riesgo de contraer el virus en los entornos de los vehículos, pero hay contrapartidas.

En un artículo publicado en la revista ‘Environment International’, el reputado Centro Global de Investigación del Aire Limpio (GCARE) de Surrey estudió qué deben tener en cuenta los automovilistas para asegurarse de que el entorno de sus coches es lo más seguro posible para el COVID.

Sensores para controlar la emisión de CO2

El equipo de GCARE utilizó sensores para controlar la concentración de partículas contaminantes, trazar un mapa de cómo variaban esas partículas durante los distintos ajustes del vehículo y evaluar la dosis de exposición por kilómetro de PM2,5 para tres ajustes de ventilación diferentes (ventana abierta, aire acondicionado con aire fresco y aire acondicionado con recirculación de aire). El equipo también utilizó sensores para controlar la emisión de CO2, un indicador utilizado en el experimento para el COVID-19.

Descubrieron que mantener una entrada continua de aire fresco manteniendo las ventanas abiertas -a la vez que se usa una mascarilla- es la mejor manera de protegerse contra la transmisión del COVID-19- pero esto aumenta la exposición de los ocupantes a las partículas tóxicas de la contaminación del aire.

Los automovilistas se enfrentan a un dilema, ya que protegerse de la contaminación del aire manteniendo las ventanas cerradas agrava a su vez el riesgo de COVID-19: el estudio reveló que la probabilidad de transmisión de COVID-19 aumenta en un 28,5% cuando las ventanas están cerradas y la recirculación del aire está activada.

Para tener más posibilidades de estar a salvo tanto del COVID-19 como de la contaminación atmosférica externa, el equipo de GCARE descubrió que mantener las ventanas cerradas -lo que mitiga las partículas de contaminación atmosférica- y hacer funcionar el aire acondicionado en modo ambiente (aspirando aire fresco del exterior) para minimizar la exposición al COVID-19, es el equilibrio óptimo.

El profesor Prashant Kumar, autor principal del estudio, Decano Asociado (Internacional) y Director Fundador de GCARE en la Universidad de Surrey, asegura que “es vital que la comunidad científica proporcione a la sociedad los datos que necesita para que podamos aprender de la dolorosa experiencia de los dos últimos años.

“Nuestra investigación descubrió que si su prioridad es reducir el riesgo de contraer el COVID-19, usar una máscara y mantener las ventanas del coche abiertas es el enfoque ideal”, concluye.