La adaptación y reorganización del Hospital General Universitario Gregorio Marañón para poder absorber toda la demanda de asistencia provocada por los efectos del COVID-19 ha sido el mayor reto que ha asumido nuestra institución en las últimas décadas, tal y como comenta Sonia García de San José, su subgerente asistencial a EL MEDICO INTERACTIVO. “En el caso del Gregorio Marañón, el más grande de la Comunidad de Madrid y uno de los más grandes de España, hemos llegado a gestionar 1.565 camas de hospitalización con un esfuerzo titánico por parte de todos y superando las expectativas y cifras iniciales”.

Pero sin duda, la fase de desescalada es otro desafío al que se están enfrentado, que no está exento de dificultades.  “Es distinto al esfuerzo realizado durante la pandemia COVID, donde la mayor preocupación era encontrar huecos en la arquitectura hospitalaria en la que atender y hospitalizar a pacientes infectados”.

Desde hace ya varias semanas, el ritmo de los pacientes contagiados ha disminuido de forma significativa, lo que ha permitido que el Gregorio Marañón tenga índices de ocupación más cercanos a los habituales y posibilita que se estén ya adaptando a lo que ha denominado “nueva normalidad”.

La especialista indica que “si algo hemos aprendido con el tsunami COVID-19 es que la atención sanitaria del futuro será, al menos, diferente a la de ahora. A nivel global, no existen modelos o protocolos de referencia establecidos, lo que genera incertidumbre a la vez que saca la capacidad de reinvención, adaptación e innovación en la gestión sanitaria”.

Consultas telemáticas

Uno de los pilares en los que estamos trabajando con intensidad es la nueva modalidad de consulta telemática o no presencial, que ya implementamos en fase piloto durante la pandemia para aquellos pacientes preferentes, y que queremos hacer extensiva al resto. Si algo hemos aprendido es que la tecnología en el ámbito de asistencia sanitaria ha venido para quedarse. Se va a priorizar la atención no presencial, fundamentalmente telefónica, y en algunos casos con videollamada, sin dejar de realizar actividad presencial para los pacientes que lo precisen.

Estas modalidades de atención no presencial y adaptadas a las necesidades actuales de los pacientes, se generalizan para todas nuestras formas de atención, “incluida la atención farmacéutica, en la que seguiremos mejorando nuestro programa de distribución de fármacos a domicilio”.

En consultas externas, han elaborado un protocolo de consulta no presencial que garantice una adecuada atención y garantice en todo momento la seguridad del paciente y una confianza en la asistencia que reciben.

No obstante, en los casos que sea necesario una consulta presencial también se han establecido medidas preventivas, como el screening mediante cuestionarios previos, circuitos para evitar aglomeraciones, distancia social eliminando asientos intermedios, establecimiento de más dispensadores de desinfectante para las manos… Además, “hemos conseguido adaptar nuestras agendas para que el flujo de pacientes en nuestras instalaciones nos permita mantener los estándares de seguridad requeridos en esta desescalada”.

Coordinación con Primaria

Para Sonia García, todo este proceso requiere seguir potenciando la coordinación con la Atención Primaria a través de la e-consulta, una aplicación que permite al médico de plantear dudas diagnósticas o terapéuticas al especialista adecuado llevando a cabo la resolución de los casos en el propio centro de salud.

Paralelamente también están trabajando para reprogramar las consultas no realizadas y reactivar otros programas de atención sanitaria y prevención.

Por su parte, en el ámbito de la hospitalización, a cualquier paciente que va a ingresar en el hospital se le realiza una PCR con intención de ubicarlo en la zona adecuada para su atención en función de su situación clínico-epidemiológica y garantizar que los circuitos de atención de pacientes COVID positivos y negativos estén diferenciados.

Delimitar zonas

La estructura con la que se está trabajando en la mayoría de los hospitales es un modelo mixto, dado que se convivirá con el SARS-COV2, de momento, de forma indefinida. Así, se ha optado por dividir el hospital en dos grandes zonas: la zona COVID y la zona no-COVID.

Para intentar delimitar a los pacientes infecciosos, se han establecido dos circuitos independientes con el objetivo de que no haya transferencia de infección entre pacientes ni personal. De esta forma cualquier paciente que entre por la puerta de Urgencias podrá ser atendido en una zona u otra de acuerdo a su sintomatología, así como al resultado de las pruebas microbiológicas iniciales. Ya contamos con plantas de hospitalización, pasillos, ascensores destinados exclusivos para pacientes confirmados o con sospecha de COVID.