El ensayo clínico de eventos cardiovasculares FOURIER ha demostrado que bajar drásticamente los niveles de colesterol LDL (c-LDL) añadiendo Repatha (evolocumab) a dosis óptimas de estatinas reduce el número de eventos cardiovasculares mayores en un 20 por ciento en pacientes que ya han sufrido al menos un infarto de miocardio, ictus y/o enfermedad arterial periférica. Estos resultados suponen uno de los mayores hitos en la práctica clínica de las enfermedades cardiovasculares en los últimos 20 años. 

Para el ensayo clínico, Amgen reclutó a 27.564 pacientes en 48 países, 362 de ellos en España, y asignó el fármaco de manera aleatorizada a la mitad de ellos. Ni pacientes ni clínicos conocían si se administraba evolocumab o una sustancia inocua.

Conocidos los resultados, ha quedado demostrado que cuando evolocumab se añadía a la terapia óptima de estatinas, los pacientes conseguían reducir sus niveles de c-LDL hasta 30 mg/dl de mediana, algo nunca visto antes, consiguiendo, además, una reducción adicional del 20 por ciento de los eventos cardiovasculares mayores, incluidos una reducción del 27 por ciento de infarto de miocardio y un 21 por ciento del ictus. 

“El estudio FOURIER ha confirmado el axioma de que “el colesterol, cuando más bajo, mejor””, asegura el doctor Xavier Pintó, jefe de sección de Medicina Interna en el Hospital de Bellvitge y presidente de la Sociedad Española de Arterosclerosis, quien añade que el beneficio de añadir evolocumab al tratamiento estándar para prevenir eventos cardiovasculares graves era “igual en hombres y en mujeres, con independencia de la edad y de otras variables” y siempre de manera “segura, con efectos secundarios similares al placebo”. 

Los resultados del estudio FOURIER se han publicado en el último número del “New England Journal of Medicine” y se han presentado en la sesión inaugural del 66ª edición del American College of Cardiology, que se ha celebrado en Washington D.C. y que supone el encuentro anual más importante del mundo en el ámbito de la Cardiología.  

“Los resultados del estudio FOURIER son fantásticas noticias para los pacientes que han sufrido eventos tan graves como un infarto de miocardio o un ictus. Este estudio demostró que el tratamiento con evolocumab añadido a estatinas reduce significativamente la probabilidad de  que estos pacientes sufran un nuevo infarto de corazón o cerebral y además lo hizo de manera extremadamente segura”, explica el doctor José Motellón, director médico de Amgen Iberia. “Y aún más importante, es haber demostrado que cuanto más tiempo están en tratamiento los pacientes, mayor es la reducción del riesgo”, añade.

Evolocumab es el primer biológico aprobado en España para el tratamiento del c-LDL elevado y, en España, está financiado en pacientes con muy alto riesgo cardiovascular con niveles de cLDL por encima de 100mg/dl que no consiguen controlarlo con las terapias disponibles. Se trata de un anticuerpo monoclonal cuyo innovador mecanismo de acción consigue bloquear la proteína PCSK9 que reduce la capacidad del hígado para eliminar el colesterol malo. 

Cumplir con los objetivos   

“El éxito del ensayo FOURIER es haber demostrado un beneficio claro frente a una población muy bien tratada, ya que los pacientes tenían un LDL basal media de 90mg/dl, algo que no pasa en la realidad del día a día de nuestra práctica clínica”, explica la doctora Almudena Castro, jefa de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Universitario La Paz de Madrid. Castro subraya que según registros de la población española “sólo en un 30-35 por ciento de los casos los pacientes están por debajo de 70mg/dl, el objetivo que marcan las guías terapéuticas”. Esa falta de control se puede deber a muchos factores, como la ausencia de respuesta a los tratamientos con estatinas y/o ezetimiba, a su intolerancia, a la falta de adherencia, añade la cardióloga. 

Para la doctora Castro, los resultados de este estudio tendrán un impacto en la práctica clínica ya que concienciará aún más a los clínicos de que se deben alcanzar los objetivos de colesterol recomendados por las guías, agotando todas las herramientas, tanto farmacológicas (estatinas,ezetimiba y ahora evolocumab) como de hábitos de vida.

Más de 15 millones de personas mueren cada año en el mundo por infartos de miocardio, ictus, enfermedad arterial periférica, angina de pecho… En España, como en el resto del mundo occidental, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte (29,39 por ciento), seguidas del cáncer (26,4 por ciento) y las enfermedades del sistema respiratorio (12,3 por ciento). Los últimos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística revelan que en nuestro país murieron en 2015 más de 124.197 personas por enfermedades cardiovasculares, lo que supuso casi una de cada tres defunciones en España. 

Por sexos, 10.000 mujeres murieron más al año por alguna enfermedad relacionada con el  corazón. La más mortal entre ellas es el accidente cerebrovascular (16.357), que causa hasta

4.000 fallecimientos más que entre los hombres (12.077). tras el cáncer de bronquios y pulmón (7.239), el infarto (9.423) provoca hasta 3.000 muertes más que entre las mujeres.

Por CCAA, las que tienen la tasa de mortalidad más alta son Andalucía (32,67 por ciento) y Aragón (31,61 por ciento). Se estima que aproximadamente un 30 por ciento de la población trabajadora presenta un alto riesgo cardiovascular, lo que significa que padece dos o más factores de riesgo.

Más allá de las consecuencias personales y sociales de estas enfermedades, está el coste para el Estado. Un estudio del Centro de Estudios Económicos y Empresariales (CEEE) de la Universidad de Murcia, publicado en 2014, ha estimado que el coste directo de atención sanitaria de las enfermedades cardiovasculares asciende a casi 6.000 millones de euros anuales. Según este mismo análisis, se prevé que esta cifra aumente un 49 por ciento en 2020, alcanzando los 8.800 millones de euros. En España las enfermedades cardiovasculares provocan 23.000 bajas laborales al año, casi una quinta parte del total. Se estima que un 30 por ciento de la población trabajadora presenta un alto riesgo cardiovascular, lo que significa que padece dos o más factores de riesgo.