Los expertos han observado un repunte de la hepatitis D en España, según ha denunciado la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Actualmente, la prevalencia de esta enfermedad se sitúa en torno al 5%, después de creerse prácticamente extinta en la década de los 90, momento en el que esta hepatitis viral llegó a tener gran importancia clínica al afectar al 20% de los pacientes que tenían una infección crónica por el virus de la hepatitis B.

Manuel Rodríguez García, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Central de Asturias (Oviedo), ha ofrecido la ponencia ‘Hepatitis D, la gran desconocida’. Su participación ha formado parte de la mesa redonda ‘Caminando hacia el diagnóstico y la eliminación de las hepatitis virales’, del LXXXI Congreso de la Sociedad Española de Patología Digestiva, celebrado en León del 16 al 18 de junio.

Repunte de la hepatitis D y perfil del paciente actual

El perfil del paciente con hepatitis D ha variado en el tiempo. A finales del siglo pasado, los más afectados por la enfermedad eran usuarios de drogas por vía parenteral y hemofílicos que habían recibido transfusiones de sangre contaminada con los dos virus. Sin embargo, debido a los programas de vacunación frente al virus de la hepatitis B y a las mejoras en los cribados, la prevalencia disminuyó de forma significativa en España.

En la actualidad, como ha reseñado Rodríguez García, se está revirtiendo en España esta situación. “El incremento se debe fundamentalmente a los fenómenos migratorios que llegan a España procedentes del África subsahariana y el Este de Europa. Afectan más a hombres que a mujeres y, especialmente, a la población joven.

“Estos flujos migratorios provienen de zonas donde la hepatitis D tiene todavía una prevalencia elevada, por lo que los expertos debemos estar alerta y buscar de forma obligatoria el virus Delta en pacientes con infección crónica por hepatitis B”, ha añadido.

Menos opciones de tratamiento y peor pronóstico

El experto también ha lamentado "la falta de arsenal terapéutico".  “A diferencia de la hepatitis B y C, en la D no hay opciones de tratamiento con una tasa de respuesta aceptable. Esto supone que la enfermedad tenga peor pronóstico y los pacientes puedan sufrir cirrosis o cáncer hepático”.

El único tratamiento disponible en España frente a la hepatitis D es el interferón. Se trata de un agente que logra suprimir la actividad viral y hepática sólo en una minoría de pacientes tratados. Rodríguez García ha comentado que existen nuevos avances farmacológicos con mayor eficacia y tolerancia contra la enfermedad.

“Es urgente que España apruebe nuevas opciones terapéuticas contra la hepatitis D. La idea es que las nuevas generaciones de gastroenterólogos comiencen a utilizarlas en todos los pacientes con infección por virus B”, ha dicho el experto. En concreto, bulevirtide es un antivírico autorizado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés). También por la Agencia Americana del Medicamento (FDA), pero no por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).