Abbott ha anunciado los resultados a cinco años de la extensión abierta del estudio ATLAS, que evalúa la repercusión a largo plazo del tratamiento con Humira (adalimumab) en la actividad de la enfermedad, incluida la movilidad de la columna, en pacientes con espondilitis anquilosante (EA) activa. Las mejoras en la actividad de la enfermedad se midieron desde el momento inicial hasta el quinto año. Inicialmente y a los cinco años el estudio mostró puntuaciones medias de la actividad de la enfermedad de espondilitis anquilosante de Bath (BASDAI) de 6,0 (+/-2,0) y 1,8 (+/-1,9), respectivamente.

El BASDAI es una medida compuesta de la actividad de la enfermedad que evalúa la gravedad de la fatiga y el dolor en la columna y la articulación periférica, la sensibilidad localizada y rigidez matinal en una escala 0-10. En los pacientes que recibieron tratamiento abierto con Humira hasta el quinto año también se observaron mejoras en la movilidad de la columna y en la calidad de vida.

ATLAS (ensayo con adalimumab que evalúa la seguridad y eficacia a largo plazo en el tratamiento de la espondilitis anquilosante) se encuentra entre los primeros estudios con inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF) que evalúa cinco años de datos de eficacia y seguridad en la EA. Los resultados de ATLAS se presentaron en la reunión científica anual del American College of Rheumatology Annual Scientific Meeting (ACR) en Chicago.

La espondilitis anquilosante es una enfermedad autoinmune que afecta hasta a un uno por ciento de la población mundial. La EA afecta a la columna y a las grandes articulaciones periféricas, incluidas las caderas, y puede ir acompañada de otras enfermedades inflamatorias de la piel, ojos e intestinos. Normalmente, los primeros síntomas de EA son sutiles y pueden consistir en dolor y rigidez frecuentes en la zona lumbar y en los glúteos.

En los casos más avanzados, la EA puede provocar la formación de hueso nuevo en la columna, pudiendo hacer que ésta se fusione en una posición fija con una movilidad gravemente limitada. La EA suele desarrollarse entre los 17 y 35 años de edad, y los hombres son entre dos y tres veces más propensos que las mujeres a sufrir la enfermedad.

La importancia de acudir al reumatólogo

“La EA es una enfermedad potencialmente incapacitante, que puede quedar sin diagnosticar durante un máximo de diez años, por lo que es importante que las personas con síntomas acudan a un reumatólogo pronto para iniciar el tratamiento adecuado”, afirmó la catedrática Désirée van der Heijde, del Leiden University Medical Center de Leiden, Holanda.

En el estudio ATLAS se aleatorizó a los pacientes con EA activa a Humira 40 mg cada dos semanas o placebo durante 24 semanas, seguidos de una extensión abierta de un máximo de cinco años, durante los cuales se permitía a los pacientes llegar hasta una posología semanal. De los 125 pacientes que terminaron los cinco años de exposición a Humira, 30 (un 24 por ciento) recibieron dosis semanales. La dosis de Humira recomendada para el tratamiento de la EA es de 40 mg cada dos semanas por inyección subcutánea.

“La parte controlada del estudio ATLAS mostró una mejora de los signos y síntomas y otras medidas de la enfermedad con adalimumab”, añadió la catedrática Désirée van der Heijde.

“Se ha evaluado la eficacia y la seguridad de Humira en seis enfermedades de origen inmunológico y su uso en la artritis reumatoide se ha evaluado en numerosos estudios en los catorce últimos años”, afirmó el doctor John Leonard, vicepresidente senior de Desarrollo e investigación farmacéutica global de Abbott. “El uso de HUMIRA en personas con EA está autorizado desde 2006 y con el estudio de extensión abierta del ensayo ATLAS, Humira se encuentra entre los primeros inhibidores de TNF en presentar datos de eficacia a cinco años en espondilitis anquilosante”.