La supervivencia de las enfermedades hematológicas ha pasado del 10-15% al 40%, “y con la promesa de que esto mejorará en el futuro”, explica Ramón García, presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), durante la IV Jornada de periodistas “Avanzando en el cuidado del paciente hematológico”, organizada por la SEHH, con el aval de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) y el apoyo de AbbVie, Gilead, Novartis y Roche.

Uno de los tratamientos que han permitido esta mejora en la supervivencia han sido los inhibidores de tirosina quinasas, que han supuesto “el primer éxito rotundo en la especialidad”, señala el presidente de la SEHH. Además, “otro tratamiento rompedor es la terapia génica, que va a suponer un reto para el Sistema Nacional de Salud. Va a ser tremendamente caro, pero tremendamente rentable”, incide, y, por último, señala las CAR-T, una terapia “que no es sencilla. Es muy complicado conseguirla, controlar la toxicidad y que funcione en el paciente”.

Entre los tratamientos nuevos que están llegando a la especialidad, aunque los pasos son pequeños, García destaca los nuevos inhibidores de FLT3 en leucemia mieloblástica aguda. “Antes de aplicar, necesitamos ver quién se puede beneficiar. Tenemos que identificar muy bien la mutación”, apunta.

Para el presidente de la SEHH, los retos de la Hematología son superar la supervivencia -que ronda el 40%-, aumentar la eficacia, ya que los tratamientos tienen problemas con la neurotoxicidad; y la accesibilidad: producirlos bien, traslado y modificación y descongelación. “En Hematología, la implantación de la innovación es un desafío continuo para el SNS”, añade el especialista.

Inmunoterapia en Hemato-Oncología

En cuanto al origen y evolución del uso de células en el tratamiento de enfermedades hematológicas, “el procedimiento que nació con el trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH), los conocimientos que nos ha llevado a adquirir y los problemas que hemos tenido que solventar constituyen la base de la actual terapia celular”, explica Miguel Blanquer, hematólogo del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia).

“La terapia génica es una realidad. Somos los segundos en Europa en terapia celular”, comenta Blanquer. Tal es el caso de la inmunoterapia CAR-T, un linfocito del paciente al que se le ha incorporado un receptor de antígeno quimérico.

En la actualidad, “hay dos productos de terapia celular CAR-T aprobados: Kymriah, de Novartis, y Yescarta, de Kite-Gilead”, apunta Rebeca Bailén, del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid).

“Hay que ser muy cuidadosos en la selección de pacientes para la optimización de resultados”, destaca la experta. En concreto, el procedimiento de la creación de las CAR-T consiste en sacar las células del paciente, incorporarle el gen, volver a infundirlo y ver la toxicidad. “Conectamos al paciente a una gran centrifugadora y le extraemos los linfocitos. Después de la aféresis, el producto se lleva al lugar donde se van a producir, se seleccionan las células que interesan y se incuban junto a unos virus -vectores-. Después de un tiempo, las células se infectan y expresan ese receptor de CAR-T, y se congelarían para llevarlas al hospital”, ha detallado Bailén.

La leucemia aguda linfoblástica (LAL) es un cáncer de la sangre causado por la producción excesiva de linfocitos inmaduros y especialmente frecuente en niños, “pero es altamente curable -el 90%- en esta población con tratamientos convencionales. Donde hay más necesidad de nuevos tratamientos es en adultos, ya que, como mucho, se curan el 40-50%”, resalta José María Ribera, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Instituto Catalán de Oncología (ICO)-Hospital Germans Trias i Pujol (Badalona).

Con rituximab, explica el especialista, que ataca la molécula CD20, se está consiguiendo curar al 73 por ciento de los pacientes con LAL. A pesar de su efectividad, se observan recaídas. “La célula tumoral tiene sus mecanismos de defensa; tiene una molécula que bloquea al linfocito T”, indica Ribera, que considera que el linfocito ideal es el de alguien sano: los CAR-T alogénicos.

El futuro en esta enfermedad pasa por aplicar los tratamientos en fases más tempranas y mejorar las células CAR-T, apostilla el experto.