Eduardo Alonso, Madrid.- Tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, el concepto de trauma se ha popularizado como una de las principales consecuencias de una catástrofe. La publicación de la serie de libros "Programa de Autoformación Psicoterapia de Respuestas Traumática", dirigida a especialistas, pretende evitar la trivialización de este fenómeno, así como ofrecer una serie de técnicas y estrategias terapéuticas adecuadas para el abordaje integral de esta patología a largo plazo.

El doctor Francisco Chicharro, presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría,(AEN) ha señalado durante el acto de presentacion de esta publicación las implicaciones sociales del trauma y la necesidad de completar el tratamiento con otras técnicas como los grupos de terapia y autoayuda. En el año 2000, más de 250 millones de personas fueron víctimas de algún tipo de catástrofe como desastres naturales, guerras o atentados terroristas. El mayor porcentaje de estas personas se encuentra en África, Asia y América Latina. Por ello, el doctor Chicharro quiso destacar la necesidad de proporcionar una respuesta a las experiencias traumáticas en estas zonas

Según han incidido los expertos, los pacientes que han sufrido un trauma suelen ver aliviados los síntomas provocados por esta enfermedad, pero no existe una estrategia clara para que los especialistas actúen sobre el origen del problema. El doctor Pau Pérez-Sales, psiquiatra y coordinador del trabajo, que cuenta con los auspicios de Laboratorios Pfizer, ha explicado que "hasta el momento lo que se conoce es una gran descripción de los síntomas periféricos que se asocian a este trastorno, pero el gran reto sigue siendo encontrar la manera más eficaz de resituar al paciente en el mundo".

Tal como han explicado los autores el principal problema de la persona que ha padecido un hecho traumático es la rotura de los esquemas vitales y la imposibilidad, por tanto, de sentirse a gusto en el mundo en el que vive. Entre sus manifestaciones más comunes se encuentra la inseguridad, la angustia, el miedo, el rechazo a establecer vínculos afectivos o la rememoración de los hechos. Para lograr la reubicación del paciente en el mundo, la obra presentada propone una serie de estrategias fundamentadas en la "idea de superviviente y no en la idea de víctima", según señaló el doctor Pérez-Sales. Por ello los autores se han basado en las experiencias traumáticas de las personas con el objetivo de construir conceptos según las estrategias utilizadas por ellas para superar su trauma.

Para Carmelo Vázquez, profesor titular de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid y otro de los autores del libro, el reto debe ser "observar la manera en que las personas normales afrontan las situaciones traumáticas y trasladar esos mecanismos a la práctica clínica".

Por otra parte, el abordaje terapéutico propuesto por este grupo de expertos debe integrar tanto las técnicas de corte más clásico como los componentes psicosociales y elementos para una psicoterapia basada en factores positivos de cambio para tener en cuenta sus elementos diferenciales y potenciar las ventajas que cada uno de estos modelos puede aportar.

El doctor Pérez-Sales insistió en que el principal enfoque de este trabajo es el tratamiento del trauma a largo plazo " tres meses después de la experiencia traumática " y no propone un protocolo de "primeros auxilios psicológicos". Por otra parte añadió que actualmente en España no existe una existe una preparación adecuada para atender este trastorno a largo plazo. Únicamente hay equipos de especialistas en sectores muy concretos como la violencia doméstica.