En el Antiguo testamento se puede leer: "Un corazón contento es la medicina óptima". Probablemente una de las terapias más sorprendentes en el mundo de la Medicina sea la risoterapia o geloterapia (del griego "gelos", reír), es decir, utilizar la risa como remedio para curar.

Culturas ancestrales como la china o la hindú, incluso algunos pueblos tribales y algunas corrientes filosóficas, han reconocido el poder terapéutico de la risa y la han promovido -y la promueven- como elemento para equilibrar la salud. Actualmente, y desde hace más de 25 años, se aplica con éxito en países como Estados Unidos, Francia, Canadá o Suiza para amortiguar el impacto emocional que producen las enfermedades.

Pero muchos sostienen que los estudios sobre los efectos de la risa se "dispararon" en 1979, después de que se conociera el caso de Norman Cousins, editor de una importante publicación neoyorquina, que enfermó de espondilitis anquilosante, un tipo de artritis espinal muy dolorosa.

La enfermedad era desconocida y, ante este panorama, Cousins cayó en un estado depresivo. Mientras más se deprimía mayor era su dolor. Los médicos le aconsejaron que probara a animarse y reírse un poco para sentirse mejor. Así, Cousins comenzó a ver películas cómicas, cortos de "El gordo y el flaco" y algunas de los hermanos Marx. Apenas empezó a verlas y a reírse a carcajadas, comenzó a sentirse mejor. Descubrió que con diez minutos de risa lograba eliminar el dolor por dos horas. Mientras más se reía mejor se sentía físicamente. Combinando sus terapias de risa con dosis de vitamina C, y siguiendo las indicaciones de los médicos, logró curarse por completo de su enfermedad para luego escribir un libro titulado "Anatomía de la risa".

Liberar la mente

José Elías, autor del libro "Guía práctica de risoterapia" (Orión Ediciones), señala que la risoterapia trata de conseguir que el paciente se abstraiga de su situación dolorosa, que libere su mente de la tensión que le produce la enfermedad y centre su atención en ideas y situaciones alegres que le permitan sonreír. Para este autor, la risa "es el medicamento más eficaz y más barato, quizás por ello no lo pueden fabricar los laboratorios, porque además no tiene ninguna contraindicación."

Hoy día son muchos los expertos en el mundo, y España no es una excepción, que no dudan en asegurar que la risa es el mejor antídoto contra enfermedades como la depresión y la angustia, por ejemplo, e incluso hay quien la recomienda como analgésico. Lo cual viene a dar la razón a Mark Twain, cuando dijo aquello de "la raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa".

Una de las reflexiones que se oyeron el pasado año en las Jornadas Interuniversitarias de Investigadores de Humor fue: "cuando hay alegría en la relación médico-paciente, podemos lograr más de una función terapéutica. La risa mejora la salud y además eleva la satisfacción del enfermo respecto a su médico, promueve la comunicación y la adherencia a los tratamientos".

Para la Organización Mundial de la Risa, entidad con sede en Barcelona que promueve la formación y perfeccionamiento de los profesionales dedicados a la Dinámica de la Risa o Terapia de la Risa, el principio básico de la risoterapia reside en la estimulación de la producción de distintas hormonas (por ejemplo las endorfinas, también conocidas como las hormonas de la felicidad) que genera el propio organismo y cuyo cometido es potenciar el sistema inmunitario.

En la Escuela de Terapia de la Risa, la primera de este tipo en España, su directora y fundadora, Mari Cruz García Rodera, aboga por la risa franca, sana. Asegura que las convulsiones del diafragma y movimientos de distintas partes del cuerpo, sobre todo del rostro, que produce una carcajada franca y auténtica, tiene poderes benéficos. La terapia de la risa, en su opinión, es útil para todas las enfermedades.

En general, los datos médicos que se barajan en torno a los efectos de la risa son realmente sorprendentes: cuando surge una carcajada se ponen en marcha 400 músculos; un niño sano ríe una media de 300 veces al día, mientras un adulto puede que lo haga entre 15 y 100 veces a lo largo del día; ya a las 36 horas de vida, el bebé ensaya sus primeras sonrisas. Ante una carcajada, los pulmones, en vez de mover seis litros de aire, mueven doce, lo que mejora la oxigenación de la sangre y los tejidos. Los músculos abdominales se contraen con sacudidas que terminan por brindar un excelente masaje a los órganos internos. Las piernas y los brazos se relajan. Se estimulan los músculos del intestino -lo que evita el estreñimiento-, y se estiran los huesos de la columna, lugar donde se acumulan tensiones.

Pero de todos los beneficios de la risa, los expertos destacan el efecto en el sistema inmunológico como el más relevante. Sucede que el vínculo estrecho que existe entre el estado emocional de las personas y el funcionamiento de su sistema de defensas otorga a esta terapia, así como a otras como la musicoterapia y la terapia de mascotas, un papel de importancia como elementos de apoyo en la recuperación de personas que sufren enfermedades como el cáncer o el sida, que avanzan rápidamente cuando el sistema inmunológico está deprimido.