La contaminación acústica, aunque poco reconocida, tiene un gran impacto en la salud de las personas. Cuando una persona es intervenida quirúrgicamente y pasa a la unidad de recuperación post anestésica, se encuentra en una situación especialmente sensible a los estímulos. En base a estas premisas, Eulalia Puente, enfermera de CODITA, ha realizado un estudio que analiza el nivel de ruido del Área de Reanimación de un Hospital, del que se desprende que el ruido en esta área es superior al recomendado por la OMS en hospitales.

Dicho estudio se ha presentado en la Jornada de Investigación del Colegio Oficial de Enfermeras de Tarragona (CODITA).

El ruido y la contaminación acústica

El ruido es un sonido que varía aleatoriamente en intensidad y frecuencia. Se mide en decibelios (Dba) en una escala logarítmica; esto significa que un incremento de 10 dB hace el sonido 10 veces más intenso. Hay dos componentes de igual importancia en el ruido: el componente físico, es decir, la intensidad del ruido, que provoca daños; y el componente subjetivo, que es la sensación de molestia.

Por ello, la contaminación acústica es aquella que se genera por un sonido no deseado y que afecta de manera adversa el buen estado fisiológico y psicológico de las personas. De hecho, el ruido es un factor de riesgo para tener en cuenta en el ámbito hospitalario. Este afecta a la salud de las personas de diversas formas como estrés, problemas de sueño, falta de descanso, hipertensión, ansiedad, dolor de cabeza o problemas digestivos.

El estudio

Para conocer el grado de ruido en un área de reanimación de un Hospital, Eulalia Puente, enfermera de CODITA, realizó un estudio observacional durante el período de tres meses donde, en diferentes horarios, se midió el nivel de ruido en el área de reanimación. Para ello, se utilizó un “Medidor de sonido de ruido decibelímetros portátil conservador de datos automático y alarma; digital sound level meter con pantalla lcd rango de medición 30 dB-130 dB”.

Resultados

En general, el ruido en el área de reanimación está por encima de lo que recomienda la OMS para el ámbito hospitalario, que es no superar los 40 dB durante el día. En muchos momentos ha alcanzado niveles máximos de 79 Dba, considerándose nocivo a partir de los 75 Dba.

Asimismo, se ha observado que los niveles máximos obtenidos se concentran en el turno de mañana en la franja horaria de 13 h. a 14 h. y en el turno de tarde a las 18 h. y a las 20 h. También se desprende de la investigación que las principales fuentes de ruido son las conversaciones entre profesionales, los teléfonos, alarmas y monitores; así como el tráfico de camillas y carros de material.

Eulalia Puente, enfermera de CODITA y autora del estudio presentado en la Jornada de Investigación de CODITA, señala que, una vez conocidos los niveles de ruido, quién y qué los provoca, es evidente que este fenómeno se podría prevenir. “La mayoría de las acciones de mejora no son complejas y ciertamente constituirían un gran paso para intentar resolver el problema del ruido. Un contaminante ‘invisible’ que produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos”, concluye la profesional de Enfermería.