Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) ha evidenciado que la organización funcional del cerebro se ralentiza tras las rupturas amorosas. Esto puede aumentar el riesgo de desarrollo de síntomas depresivos.

En el trabajo ha sido publicado recientemente en la revista NeuroImage Clinical y recogido por la plataforma Sinc. En él, se ha analizado la complejidad dinámica del cerebro en 69 personas que presentaban diversos grados de síntomas depresivos tras romper una relación.

Los resultados han puesto de manifiesto que la gravedad de los síntomas depresivos se asocia con déficits en la capacidad del cerebro para integrarse y procesar información a través del tiempo. Así, los investigadores han observado que la mayor cantidad de síntomas depresivos se asociaron con una diversidad espacial. También a una variabilidad temporal reducida en la organización funcional del cerebro.

Enfoque del encendido intrínseco

Los expertos utilizaron el enfoque de análisis de encendido intrínseco. Dicho enfoque permite caracterizar el grado de integración en el cerebro que resulta de eventos espontáneos que surgen con el tiempo. Estos eventos revelan la capacidad de una región determinada para iniciar la propagación de la actividad neuronal a otras regiones. Lo que provoca diversos grados de integración en el cerebro. A su vez, la integración refleja la capacidad del cerebro para interconectarse e intercambiar información.

Los autores señalan que se investigó “en qué medida la gravedad de los síntomas depresivos en una muestra no clínica se asoció con desequilibrios en la dinámica compleja del cerebro en estado de reposo”.

Dada la creciente evidencia que demuestra una dinámica alterada del estado de reposo en los trastornos neuropsiquiátricos, “nuestros resultados en personas sanas pero vulnerables sugieren el mérito de investigar la rigidez cerebral, entendida como una dinámica cerebral menos compleja, como un marcador de riesgo potencial para problemas de salud mental”.