El pasado día 11 de marzo, la ciudad de Madrid fue golpeada por un cuádruple atentado terrorista, con el resultado de más de 200 muertos y más de 1.560 heridos. En el presente artículo, los autores expondrán las acciones realizadas por el servicio SAMUR-Protección Civil del Ayuntamiento de Madrid en esta catástrofe.

A las 7,40 horas, entró la primera llamada, procedente del Centro de Seguridad de RENFE de Atocha, informando sobre una explosión en un tren dentro de la estación de Atocha. Un minuto después un aluvión de llamadas procedentes del 112, Bomberos, Policía Municipal y Nacional informan sobre la existencia de una explosión de gran magnitud en dicha estación. La central de comunicaciones informa inmediatamente a los Jefes de Guardia Norte y Sur y al Directivo de Guardia, quienes se dirigen inmediatamente al lugar de los hechos, avisando simultáneamente al Jefe del Departamento SAMUR, quien alerta a los 14 directivos restantes, dirigiéndose todos inmediatamente a la sede central del Servicio.

La Central de Comunicaciones activa el plan rojo de comunicaciones, destinando dos unidades de Soporte Vital Básico (SVB) y dos de Soporte Vital Avanzado (SVA) para cubrir el operativo ordinario de la ciudad de Madrid, situándolas en un canal de radio diferente al del operativo especial, y restringiendo al mínimo las activaciones. Simultáneamente, van entrando llamadas informando de nuevas explosiones en las vías de acceso a la estación de Atocha, a unos 500 m. de la primera, en la estación de cercanías de El Pozo y en la estación de cercanías de Santa Eugenia.

Los recursos disponibles son repartidos entre los cuatro focos del siniestro, y dos directivos son enviados a cada uno de ellos.

Las primeras informaciones hablan de un suceso de gran magnitud, por lo que por parte de la Central de Comunicaciones se alerta a los hospitales a través de la red radio de preaviso hospitalario del Servicio, y se les indica que activen su plan de emergencia exterior. Se difunde la alerta hacia los servicios SUMMA-112, Cruz Roja y compañías privadas de ambulancias.

Las primeras unidades en llegar realizan la valoración de sus siniestros y describen un cuadro dantesco, con una estimación inicial de más de cien muertos y centenares de heridos.

Parte de los directivos, desde la base central, preparan todas las ambulancias del parque y vehículos especiales y organizan una llamada general a todo el personal libre de servicio tanto profesional como voluntario, preparando una oficina de acogida para ir asignando ambulancias y tareas al personal que se va incorporando.

Los directivos presentes en los focos del siniestro comienzan con las tareas de concentración de víctimas, contabilización y triage, con la colaboración de la Policía Municipal, Nacional y Bomberos, bloqueando, en la medida de lo posible, la evacuación indiscriminada de pacientes. Se instala en todos los focos un puesto médico avanzado, utilizando tres tiendas neumáticas y un polideportivo próximo a uno de los focos de siniestro (Téllez). Al mismo tiempo se establece una espera de ambulancias en cada foco, atendida por un oficial de transporte sanitario.

La Central de Comunicaciones va repartiendo unidades, personal y materiales a los distintos focos, de acuerdo con las informaciones proporcionadas por los directivos presentes en los lugares.

Se acuerda la coordinación de camas con la coordinadora de camas del Centro Coordinador de Urgencias del SUMMA y comienzan los traslados organizados por uno de los directivos en tareas de oficial de evacuación, intentando distribuir correctamente desde la central de comunicaciones los pacientes entre los hospitales alertados, informándoles del número y patología de cada uno de ellos, a través de la citada red radio de preaviso hospitalario.

Aproximadamente, una hora después del cuádruple atentado, el Servicio SAMUR “Protección Civil del Ayuntamiento de Madrid tiene 97 ambulancias en la calle, 600 profesionales y voluntarios trabajando en los distintos lugares, un centro móvil de comunicaciones y diversos vehículos.

Hora y media después de los siniestros, todos los heridos han sido evacuados. Se envían urgentemente a los directivos disponibles a los hospitales con el fin de confeccionar con la mayor urgencia el listado de víctimas, ya que no ha sido posible hacerlo sobre el terreno. Se distribuyen alimentos y bebidas a los intervinientes.

La confección de la primera lista se centralizó en el centro móvil de comunicaciones y desde allí se difundió a las 13h. a la Delegación del Gobierno, al Ayuntamiento de Madrid, al 112 y a la oficina de información diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, ante el elevado número de víctimas extranjeras.

Se colabora con los Servicios Funerarios “previa autorización judicial” en el traslado de cadáveres al depósito instalado en el pabellón 6 de los recintos feriales de IFEMA en el parque Juan Carlos I.

Se activa la fase II del PLATERCAM, enviando al 2º jefe del SAMUR al gabinete de crisis que se constituye en la sede de Madrid 112. El resto de la dirección de SAMUR, así como varias unidades de SVA y SVB, un Puesto Médico Avanzado y un equipo de psicólogos, así como los trabajadores sociales del servicio de emergencia social del ayuntamiento se trasladan al citado Pabellón 6 de los recintos feriales con el fin de colaborar en las tareas de soporte a los familiares de las víctimas que se concentran allí.

Asimismo, se colabora en las tareas de identificación de víctimas estableciendo un dispositivo de coordinación con la policía científica y la autoridad judicial.

Las tareas de soporte socio-sanitario a los familiares se prolongan durante 36 horas. En los días siguientes al cuádruple atentado se mantiene un dispositivo de atención socio sanitario en los locales de IFEMA para apoyar a las familias en el reconocimiento de efectos personales en la sede de la policía científica donde se realizaban pruebas de ADN y se comenzó con las tareas de debriefing psicológico con los intervinientes tanto sanitarios como no sanitarios.

Por último, se prestó soporte logístico al equipo de forenses que trabajó en el cementerio de La Almudena durante los días siguientes al atentado. En todo momento se mantuvo una excelente coordinación con los Servicios Sociales municipales para ir resolviendo cuantos problemas se presentaron con relación al suceso.

Conclusiones

” El Servicio SAMUR podría haber resuelto fácilmente un suceso como la primera explosión de Atocha. con más dificultad, dos sucesos simultáneos como el de Atocha y Téllez, pero en ningún caso podría haber resuelto por sí mismo cuatro siniestros simultáneos de esta magnitud. Por ello, se hacen imprescindibles los acuerdos de colaboración con los servicios vecinos, que deben ser procedimentados y ensayados reiteradamente.

” Se deben tener muy en cuenta a las asociaciones de voluntarios (Cruz Roja, Protecciones Civiles), quienes pueden prestar impagables servicios. En un siniestro así no sobra nadie.

” La instalación de hospitales de campaña sobre el terreno y el entrenamiento en técnicas de triage son sencillamente imprescindibles.

” Se debe hacer especial hincapié en la filosofía, procedimientos técnicos y materiales de autoprotección (NBQ, chalecos antifragmentación, cascos homologados) para los intervinientes sanitarios.

” Las comunicaciones son absolutamente vitales y deben ser objeto de una especial atención. La telefonía móvil se colapsa sistemáticamente en los focos de siniestro, por lo que los servicios de emergencia deben de contar con sistemas de comunicaciones absolutamente autónomos de la misma. Las comunicaciones por satélite son más accesibles y utilizables de lo que se cree.

” La siguiente prioridad a la atención de las víctimas es la elaboración de un listado exhaustivo y lo más precoz posible de las mismas, indicando estado y destino.

” En general, los hospitales responden muy bien ante un siniestro de estas características, pero se echa de menos un sistema unificado de información y procedimientos comunes de atención a las emergencias externas.

La logística es importante. Disponer de material sanitario de reserva, grupos electrógenos, iluminación, etc., y tener resuelto el avituallamiento de los participantes da moral y es necesario.

La coordinación con los servicios sociales es fundamental, ya que solo ellos pueden resolver infinidad de problemas que ni sospechamos.

La disciplina y los procedimientos son fundamentales. Un suceso de estas características solo se puede manejar si se establece una auténtica cadena de mando, con la filosofía de “uno manda y los demás obedecen”.

Por último, los simulacros no son un circo. Son absolutamente necesarios para funcionar de forma automática en siniestros complejos.