Los pacientes con leucemia linfocítica crónica en España que hayan recibido, al menos, un tratamiento previo podrán disponer a partir del próximo 1 de diciembre de un nueva terapia combinada que incluye el medicamento oral venetoclax en combinación con el biológico rituximab. La gran novedad de este tratamiento es que tiene una duración fija de dos años, lo que permite una mejor gestión en el abordaje de los pacientes en los centros sanitarios, y una mayor tranquilidad y calidad de vida para los propios pacientes.

La aprobación de las agencias reguladoras se basa en los resultados del estudio clínico Murano, de fase III, que han demostrado una supervivencia libre de progresión estimada de la enfermedad de un 68 por ciento, tras los dos años de tratamiento.

En palabras del doctor Javier de la Serna, especialista en Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario 12 de Octubre, en Madrid: “venetoclax en combinación con rituximab es la única combinación libre de quimioterapia que, con solo dos años de duración de tratamiento, consigue respuestas profundas y duraderas, lo que va a suponer un cambio en el abordaje de la leucemia linfocítica crónica en los próximos años”.

A su juicio, la respuesta obtenida con esta combinación de fármacos tiene una profundidad de respuesta importante, ya que reduce la expresión en sangre a niveles indetectables. De hecho, según los resultados del estudio mencionado, el 62,4 por ciento de los pacientes tuvieron una enfermedad mínima residual negativa en sangre periférica, frente al 13,3 por ciento del grupo control (terapia combinada de bendamustina con rituximab).

La leucemia linfocítica crónica, también denominada LLC, es una neoplasia hematológica caracterizada por una excesiva producción de linfocitos inmaduros y malignos en la médula ósea que afecta a la sangre y a la propia médula. Esta patología es de crecimiento lento y representa un tercio de los nuevos diagnósticos de leucemia.

Entre los tratamientos que se utilizan para combatirla se encuentra la quimioterapia, los anticuerpos monoclonales o las terapias dirigidas. Venetoclax, de la biofarmacéutica Abbvie, ya estaba aprobado en monoterapia, aunque con una indicación muy restringida por falta de estudios clínicos. En España, ya se han beneficiado de este fármaco alrededor de 200 personas afectadas por LLC; unas 20.000 en todo el mundo, según los datos aportados por la propia compañía.

Estudio Murano

El estudio Murano es un ensayo clínico internacional en el que han participado 389 pacientes de 109 hospitales (6 de ellos españoles) de 20 países diferentes. El objetivo prioritario era medir la eficacia y seguridad de venetoclax en combinación con rituximab respecto de su capacidad para destruir las células tumorales de forma rápida, supervivencia libre de progresión. También se valoró la respuesta completa de supervivencia global y la enfermedad mínima residual.

La mediana de la supervivencia libre de progresión no se alcanzó con la nueva terapia, mientras que fue de 17 meses con el tratamiento control. Por su parte, el perfil de seguridad de la nueva combinación coincidió con el obtenido con cada medicamento por separado.

Los datos del estudio Murano han servido de base para su aprobación como terapia combinada con rituximab, lo que la convierte en la primera sin quimioterapia con una duración fija de 24 meses. Para el paciente, supone la combinación de un tratamiento oral diario (venetoclax), más una inyección subcutánea mensual durante seis meses (rituximab), que “se puede utilizar desde el minuto uno después de que haya fallado la primera línea de tratamiento, lo que anticipa la inclusión del tratamiento en estos pacientes en la práctica clínica”, explica el doctor de la Serna.

Tratamiento finito

Una de las principales ventajas de este tratamiento combinado es que se trata de una terapia eficaz y segura con una duración determinada, una variable muy determinante a la hora de su inclusión como terapia en la cartera de productos sanitarios. En este sentido, Mario García, jefe de Servicio de Farmacia del Hospital Universitario de Fuenlabrada, ha subrayado que “esta combinación supone una interesante alternativa terapéutica que, además de funcionar bien en los pacientes más complejos, permite finalizar el tratamiento a los dos años, con las ventajas que eso conlleva para el paciente y el sistema”.

En palabras del especialista, “contar con un tratamiento finito de alta tasa de eficacia nos permite manejar mejor las expectativas con mucha menos incertidumbre abriendo varios niveles de oportunidades que nos ayudan a establecer la estrategia terapéutica más adecuada a cada paciente”.

A su juicio, se trata de un nuevo planteamiento innovador que permite establecer para una terapia crónica una terapia durante un tiempo limitado. “En definitiva, nos ofrece herramientas para planificar el tratamiento y nos facilita que el paciente no se exponga a un riesgo innecesario”, ha concluido.