“Desde el inicio de la peor crisis sanitaria de los últimos cien años, las empresas, asociaciones, fundaciones, universidades y centros tecnológicos y de investigación biotecnológica han trabajado a contrarreloj contra la COVID-19”. Estas han sido las palabras del secretario general de Salud Digital, Información e Innovación del Ministerio de Sanidad, Alfredo González. Las ha pronunciado durante la inauguración del Health & Innovation Forum 2020, organizado por la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) sobre el sector biotecnológico.

“En esta lucha contrarreloj, hemos visto cómo los avances de la biotecnología en el campo de la salud ofrecen grandes posibilidades de desarrollo de innovaciones tecnológicas”. En esta línea, Alfredo González ha expuesto que el presupuesto del Ministerio de Sanidad pasa de 327 millones a más de 3.420 millones. Sin embargo, “más allá de reforzar la inversión, necesitamos impulsar cambios estructurales y también producir soluciones de alto valor añadido en el conjunto del sector sanitario”. Todo ello pasa por apostar por la investigación y la innovación, ámbitos en los que cobra especial protagonismo el sector biotecnológico.

Además, el sector biotecnológico atrae cada vez más talento joven. El número de matriculados en estudios universitarios en Biotecnología entre los años 2015 a 2019 se ha ido incrementando, año a año. En el último periodo académico ha llegado a casi 7.000 alumnos.

La visión del sector biotecnológico

Respecto a lo debatido sobre el sector biotecnológico en este foro, ha destacado su impacto en patologías como el cáncer. Así, aunque los avances en Oncología han sido significativos en los últimos años todavía queda mucho camino por recorrer.

En España, según datos de ASEBIO, la Oncología es el área terapéutica con mayor número de investigaciones en curso. De las mismas, el 53 por ciento se centran en tratamientos y el 31 por ciento sobre productos de diagnóstico o de medicina personalizada para mejorar su diagnóstico.

En concreto, según los expertos, en los últimos años destaca el desarrollo de biomarcadores y terapias dirigidas. Especialmente para dar respuestas personalizadas a tumores frente a los que existe una gran necesidad médica no cubiertas.

Por otra, se ha visto que el 70 por ciento de las decisiones clínicas actuales dependen de los diagnósticos in vitro. Esta técnica está tomando cada vez mayor protagonismo en este ámbito. Así, se concluía que hay que acelerar los tiempos de diagnóstico y acceso todo lo posible porque para el paciente cada día cuenta.