El Ministerio de Sanidad va a promover una reforma de los estatutos de la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) para situar como vicepresidente de la misma a Mariano Barbacid. La decisión otorgaría más competencias científicas a este último, pero le restaría poder administrativo, lo que implicaría a medio plazo su marcha de la dirección del centro, indicaron a LA RAZÓN fuentes del Ministerio. Por su parte, un portavoz de este departamento explicó que la reforma no supone un intento de castigar al científico por los roces que mantiene con los altos cargos, según recoge el diario LA RAZÓN.

El Ministerio de Sanidad ha decidido relegar a un segundo plano a Mariano Barbacid. Después de meses de enfrentamientos directos entre el científico que regresó a España en 1996 para dirigir el Centro Nacional de Investigaciones Oncólogicas (CNIO), y la mayor parte de los altos cargos que han supervisado hasta ahora su trabajo, los actuales ocupantes del Paseo del Prado han decidido adoptar una decisión drástica, pero a la vez diplomática, para cortar de raíz los roces entre las dos partes sin menoscabar al mismo tiempo su propia imagen y la del científico: apartar a Barbacid de la dirección del CNIO, situándole como vicepresidente del patronato de este centro dependiente del Instituto de Salud Carlos III.

El mecanismo que Sanidad ha elegido para ello es la reforma de los estatutos de la Fundación CNIO. A trevés de ella, el Ministerio otorgará a Barbacid más competencias científicas, pero le privará de poder administrativo, lo que implicará a medio plazo su salida de la dirección del centro oncológico y de los quehaceres diarios del mismo. Según informaron a LA RAZÓN fuentes autonómicas y del propio Ministerio, así lo apuntó el martes Rafael Pérez-Santamarina, secretario general de Sanidad, a un grupo de consejeros de Salud, al término de la reunión interna que mantuvieron en Madrid altos cargos del equipo de Pastor con responsables del PP para debatir sobre la posición de este partido en el debate de la Ley de Coordinación sanitaria y sobre el anteproyecto de Estatuto Marco.

Anoche, un portavoz oficial de Sanidad negó que Santamarina se hubiera pronunciado en estos términos, y aseguró que el salto de Barbacid a la vicepresidencia del CNIO responde a una petición que ha formulado él mismo. Dicho portavoz subrayó que la nueva competencia que se pretende otorgar al investigador no es una "patada hacia arriba" ni un castigo por los roces que ha venido manteniendo con los altos cargos desde la época de Villalobos. El mismo portavoz no quiso sin embargo confirmar ni desmentir que el investigador vaya a dejar la dirección del CNIO. Según dijo, "todo está pendiente de los cambios que se introduzcan en los estatutos".

Las modificaciones que Sanidad proyecta introducir en el Centro de Investigaciones Oncológicas se producen después de una continua cadena de roces entre el científico y los cargos públicos. Su enfrentamiento con Celia Villalobos fue público. Días antes de que José María Aznar decidiera prescindir de la malagueña, Sanidad filtró la existencia de presuntas irregularidades contables en el centro investigador. En concreto, divulgó que una partida de gasto de 9,5 millones de euros no estaba justificada.

La llegada de Ana Pastor a la cúpula de Sanidad hizo pensar a algunos que la guerra entre el Ministerio y el científico iba a cesar. Sin embargo, no ha sido así. En los más de seis meses que lleva en el cargo, las refriegas dialéticas entre Pastor y Barbacid, así como las mantenidas entre el científico y el director del Carlos III, Antonio Campos, han sido una constante. Como telón de fondo se encuentran los resultados obtenidos hasta ahora por el investigador y el presupuesto asignado.