E.P. Madrid.- El Ministerio de Sanidad y Consumo está elaborando ya un plan estratégico de actuación ante un hipotético ataque bioterrorista con viruela en España, según han anunciado en conferencia de prensa profesores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) que han entregado un informe sobre la viruela a responsables de Sanidad y Defensa y del Instituto de Salud Carlos III.

Este plan recogerá las actuaciones que hay que poner en marcha en caso de detectarse un caso de viruela, enfermedad erradicada hace 30 años y cuyas cepas serían susceptibles de emplearse como arma biológica. En primer lugar, habría que aislar al paciente infectado por el virus, vacunarlo y establecer qué contactos ha tenido para comenzar a suministrar vacunas, según estos expertos. Este plan se publicará antes de Semana Santa, indicó el catedrático de Educación Sanitaria de la UCM Jesús Sánchez.

En cuanto a la compra de dos millones de vacunas en España, el catedrático de Microbiología de la UCM José Prieto señaló que "no está justificada", porque la vacunación contra la viruela en ningún caso debe ser masiva, sino exclusivamente a los contactos que ha tenido el infectado, y porque la vacunación no se requiere en horas, sino que hay que diagnosticar las personas y hay tiempo para vacunar en un periodo de semanas o meses.

Hay vacunas para todos

Además, en la actualidad existen todas las vacunas necesarias para todos y si en España se detectara un caso de viruela el resto de países con vacunas se volcarían en suministrarlas. "En dos o cinco horas se obtendrían los sobrantes de vacunas para cubrir todas las necesidades por la solidaridad internacional", expuso el profesor Prieto. Además, "si hubiera un caso en España no sería necesario vacunar a dos millones de personas", porque se aislaría y se vacunaría de forma muy selectiva.

Por su parte, el profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UCM David Martínez explicó que la vacunación "es necesaria pero no es inocua" porque presenta efectos secundarios. Por este motivo, se recomienda que "en ausencia de evidencia de viruela no se vacune", y en el supuesto de que se detectara la evidencia se pasaría a vacunar al personal de fronteras, militares, personal sanitario en contacto con el infectado y personas que le rodean.

La hipótesis que manejan los expertos de la UCM de un ataque bioterrorista con viruela es que cuando se erradicó el virus se conservó para su estudio en laboratorios rusos y estadounidenses y "existe la sospecha que por negligencia, pereza o perversidad otros lo tengan", apuntó Prieto.

7.000 vacunaciones por caso

La viruela se manifiesta clínicamente con una fiebre muy elevada, dolores musculares lumbares y abdominales y vómitos, que se desarrollan entre dos y cuatro días. Al cuarto día aparecen erupciones cutáneas en forma de manchas redondas, máculas y vesículas que al principio son transparentes y posteriormente se llenan de pus; se forman costras y cicatrices, explicó el doctor Manuel Moya del Hospital Puerta de Hierro de Madrid.

La transmisión de la viruela es muy frecuente y teóricamente por cualquier vía, pero sobre todo por la vía respiratoria y por contacto cutáneo. En el momento en que se detectara un caso habría que vacunar a entre 2.000 y 7.000 personas, según los cálculos matemáticos, ya que cada caso índice provocaría entre cinco y diez casos secundarios y habría que vacunar a personas en contacto.

El doctor Moya apuntó que "un caso es un brote epidémico", porque es una enfermedad erradicada cuyas últimas vacunas se pusieron en 1979. Los expertos concluyeron que si se erradicó en los años 70 "se volvería a hacerlo".

Por su parte, el catedrático de Farmacología de la UCM Juan Beneit advirtió de que actualmente las enfermeras no sabrían poner la vacuna porque hace 30 años que no se ponen ni se estudia en las universidades, y tampoco los médicos sabrían diagnosticarla, pero en 24 horas, con el plan de actuación, estarían todos los profesionales sanitarios formados.