Sanitas, compañía especialista en salud, ha puesto en marcha un proyecto piloto para reciclar mascarillas higiénicas, quirúrgicas y FPP2. Esta iniciativa comenzará con la instalación de contenedores especiales en 20 de sus clínicas dentales en Madrid y Barcelona. Los mismos estarán disponibles para que cualquier persona pueda reciclar sus mascarillas usadas. También en sus oficinas centrales en la calle Ribera del Loira y las oficinas de su centro de relaciones con clientes en Madrid.

 Las mascarillas, a priori son un residuo no reciclable. Se someten a un proceso patentado de pirólisis avanzada para transformarse en productos de alto valor añadido para ser reutilizados en el sector industrial y el transporte. Las mascarillas quirúrgicas y las FFP2 están hechas de materiales plásticos formando filtros. Estos impiden que las partículas pequeñas y los virus lleguen a nuestro sistema respiratorio. Dados sus componentes plásticos, estas mascarillas pueden tardar hasta 400 años en descomponerse. Por ello, si se desechan incorrectamente tienen el potencial de contaminar nuestro entorno

Reciclar mascarillas

Se estima que, con este proyecto inicial para reciclar mascarillas los contendores instalados en las clínicas y oficinas de Sanitas recogerán y reciclarán anualmente cerca de 100.000 mascarillas. Esta cifra evitará verter más 90kg de residuos plástico en vertederos. También más de 90kg de combustible fósil y se logrará el ahorro de más de 200kg de CO2 emitido a la atmósfera.

Para Sanitas, reciclar mascarillas tiene como objetivo evitar que las mascarillas lleguen a vertederos. De esta forma, conseguirá valorizar este material para su posterior uso. Además, esta actuación tendrá también un efecto de concienciación para sensibilizar sobre la necesidad de desechar adecuadamente mascarillas.

Según un estudio de WWF se calcula que, si el 1 por ciento de las mascarillas que se utilizan se desecharan mal, terminaríamos teniendo 10 millones de mascarillas al mes contaminando el medio ambiente.