El sindicato SATSE ha realizado un análisis del grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Gobierno y las comunidades autónomas a raíz de la pandemia de COVID-19.  En concreto, respecto a las propuestas para mejorar el sistema sanitario. La conclusión de este análisis es que existe una falta de iniciativa de las administraciones. No obstante, las propuestas siguen sin plasmarse en actuaciones concretas. La consecuencia es que la Sanidad sigue muy deteriorada y debilitada. Especialmente teniendo en cuenta el agotamiento de los profesionales, que sufren una situación de precariedad que no tiene límite.

Ante la falta de iniciativa de las administraciones, SATSE advierte de que el tiempo se está agotando. Por ello, la organización sindical estudiará y valorará, tras los meses de verano, el comportamiento del Ministerio de Sanidad y de las consejerías de Salud de las diferentes comunidades autónomas. De igual manera, asegura que estará “muy atento” a la evolución en el Congreso de los Diputados de la tramitación de la Proposición de Ley de Seguridad del Paciente.

Falta de iniciativa de las administraciones

“Una vez que empezamos a recuperar cierta normalidad después de 18 meses muy duros y difíciles para el conjunto de la sociedad existen dos alternativas”, advierten desde SATSE. Estas son dejar y abandonar a su suerte a nuestra sanidad pública para que se siga deteriorando o priorizar los recursos y medios necesarios. Todo ello para cimentar un futuro más sano y saludable para todos y todas gracias a una sanidad pública fortalecida y cohesionada.

Ante la falta de iniciativa de las administraciones, en el ámbito de las administraciones públicas, SATSE apunta algunas mejoras “urgentes y necesarias”. Entre ellas, propiciar “una inversión pública acorde con las necesidades reales del conjunto de la sociedad “. También garantizar mejores condiciones laborales a enfermeros y fisioterapeutas, así como al conjunto del personal sanitario. Para ello es necesario reducir de manera drástica el elevado índice de temporalidad existente en la actualidad.

De igual manera, consideran que “hay que propiciar entornos laborales más seguros”. Esto pasa por luchar de manera decidida contra las agresiones a los profesionales. Asimismo, por implementar nuevos espacios de actuación para los enfermeros, como los centros educativos o sociosanitarios.