Los servicios sanitarios han vuelto a notar la presión asistencial en esta “quinta ola” del coronavirus. Incluso aunque gran parte de los contagios sean entre gente más joven. Uno de los problemas es que esta quinta ola llega bajo mínimos de recursos y personal. Así lo ha denunciado el sindicato Satse.

En concreto, la organización sindical ha recordado que, en lugar de reforzarse recursos y medios, este verano se han cerrado más de 9.600 camas. Estas son 2.700 más que el pasado año. También se han paralizado miles de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas en los hospitales de nuestro país. Todo ello, además de proceder al cierre de centros de salud, fundamentalmente en horario de tardes.

Igualmente, con la llegada del verano se han realizado contrataciones por vacaciones. De esta forma se han aprobado suplencias en los distintos servicios de salud para únicamente el 30-40 por ciento de la plantilla. Esto supone que el trabajo y responsabilidad de 60 profesionales de cada cien deben hacerlo los que prestan sus servicios en el periodo estival.

La situación de la quinta ola

Desde Satse insisten en que esta quinta ola de la COVID-19 está tensionando “cada vez más” a hospitales y centros de salud. El pasado mes de junio, Satse advirtió que las distintas administraciones sanitarias no podían repetir el “mismo error” de todos los años. Es decir, no reforzar las plantillas de profesionales ni proceder al cierre de camas, unidades y servicios en los meses de verano. Especialmente teniendo en cuenta que la pandemia de la COVID-19 seguía “muy presente” en España.

“Lamentablemente, ahora nos encontramos en una situación con un creciente aumento del número de casos de nuevos contagios de Covid-19 que deben ser atendidos en unos centros de salud y hospitales. Sin embargo, los profesionales están sobrecargados, exhaustos, agotados y con unas condiciones laborales tremendamente tensionadas”, critican.

En este sentido, Satse ha confiado en que lo que está pasando este verano les haga reconsiderar la posible decisión de “no renovar los contratos COVID”. No obstante, estos finalizan en los próximos meses. “Si con ellos, las plantillas siguen siendo aun absolutamente insuficientes, la situación iría a peor inexorablemente por una clara muestra de ineptitud administrativa”, concluyen.