Los resultados indican que las muertes por cáncer de mama podrían reducirse realizando más pruebas de detección del cáncer. Así lo demuestra un estudio del Massachusetts General Hospital, en Estados Unidos, publicado en la revista Cancer.

Estos científicos estudiaron qué prueba para detectar el cáncer de mama, si la mamografía o la imagen por resonancia magnética (MRI),  eran efectivas en mujeres portadoras de la mutación genética BRCA1 y BRCA2, que incrementan el riesgo de padecer un cáncer de mama o de ovario. En concreto, observaron a mujeres con 25, 30, 35 y 40 años de edad.

Así descubrieron que, en comparación a no realizar ninguna prueba para detectar el cáncer de mama, comenzar los “screening” anuales a los 25 años consiguió que las mujeres vivieran entre 1,3 y 1,8 años más. Realizar pruebas para detectar este cáncer a través de MRI cada seis meses logró que las participantes del estudio vivieran entre 1,5  y 1,7 años más.

Para la coautora de este estudio Janie Lee, especialista en imagen del Massachusetts General Hospital, “estos resultados indican que las muertes por cáncer de mama podrían reducirse realizando más pruebas de detección del cáncer”.

Sin embargo, advierten de que  estas pruebas no son perfectas. Durante su vida, las mujeres con BRCA1 que comenzaron a hacerse mamografías a los 25 años obtuvieron dos falsos positivos, mientras que las mujeres con BRCA1 que se sometieron a una mamografía anual y a MRI podrían haber tenido unos cuatro falsos positivos. Las mujeres con BRCA2 tuvieron entre 3 y 8 falsos positivos.