Los servicios de Urgencias han detectado un  incremento de casos de pacientes con enfermedad mental, sobre todo en la población joven. Los expertos tienen claro que se trata de un problema de salud pública. Especialmente porque esta tendencia va en aumento, agravado especialmente por el impacto que la pandemia por COVID-19 . Esta impacta no solo en los pacientes, sino también en los profesionales sanitarios, ya que ha supuesto un riesgo de afectación de su salud mental.

Ante esta situación la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) ha puesto en marcha un grupo de trabajo. Su objetivo es implementar un plan de actuación. Según dicho plan, para la detección de signos de alarma en urgencias sería idóneo la incorporación de la enfermería de salud mental en los servicios de urgencias. Asimismo, se considera importante la formación y concienciación sobre prevención del suicidio para todos los profesionales del servicio: médicos, enfermería, auxiliares, celadores, etc. También el diseño de una herramienta sencilla y accesible que permita tener a mano una evaluación rápida de riesgo de suicidio.

Cuidado de los pacientes con enfermedad mental

Cada 2,5 horas se suicida una persona en España. Este alarmante hecho hace imprescindible mejorar el manejo del abordaje del pacientes con enfermedad mental. Según las conclusiones de este estudio, además de conseguir un entorno adecuado para reducir el nivel de ansiedad y angustia del paciente, es importante la formación de profesionales.

En cuanto al seguimiento y continuidad asistencial de los pacientes con enfermedad mental, la comunicación entre diferentes niveles asistenciales es la base de la atención de la patología psiquiátrica.

Los rangos de edad más vulnerables son los jóvenes y las personas mayores. Estos acumulan mayor riesgo por los diferentes momentos evolutivos y vitales. Los hombres tienen más riesgo de muerte por suicidio que las mujeres. Se estima, además, que los factores ambientales también podrían influir.