Uno de los retos de la oncología no es solo mejorar la supervivencia, sino también mejorar la calidad de vida del paciente. En este sentido, el dolor oncológico sigue siendo una de las tareas pendientes, y por ello, diversas sociedades científicas, en colaboración con Grünenthal Pharma, han elaborado la primera guía para el abordaje interdisciplinar del dolor oncológico, con el objetivo de ayudar a los profesionales sanitarios  a prevenirlo y mejorar así la calidad de vida de los pacientes.

Este documento está abalado por la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la Sociedad Española del Dolor (SED) y la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y recoge aspectos prácticos y teóricos, valorando la evidencia y recogiendo la experiencia de las cuatro sociedades representativas en el abordaje del dolor oncológico.

Además, ofrece los diferentes puntos de vista de todas las especialidades implicadas dado que, como apuntan los creadores de la guía, la causa más habitual del dolor en pacientes con cáncer es precisamente la ausencia de una adecuada integración entre los diferentes profesionales.

Un mejor control de los tratamientos existentes

En la actualidad, los analgésicos y las posibles combinaciones para cada tipo de dolor permiten un equilibrio entre la eficacia y la seguridad, logrando controlar el dolor en más del 90 por ciento de los casos pero. Sin embargo, los expertos advierten de que las consecuencias del manejo subóptimo del dolor son devastadoras para la funcionalidad y calidad de vida de los pacientes.

Por ello, el coordinador de la guía y subdirector de la revista Medicina Paliativa de la SECPAL, Alberto Alonso, alienta al trabajo conjunto de todos los profesionales “para que, por un lado, el paciente pueda beneficiarse de todas las posibilidades de tratamiento y, por otro lado, para asegurar la continuidad asistencial”.

Por su parte, Juan Antonio Virizuela, también coordinador de la guía y representante de SEOM, ha insistido en que “no podemos permitir que el paciente oncológico tenga dolor durante su proceso por falta de formación. Este es un reto que la guía ayudará a cumplir”.