Redacción, Madrid.- "El trasplante de lengua llevado a cabo por un equipo de cirujanos austríacos supone una intervención pionera, si bien todavía debemos ser cautos hasta que conozcamos la evolución del paciente trasplantado y su adaptación al nuevo órgano", tal como ha manifestado el doctor José Ignacio Salmerón, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM).

En el cáncer de lengua, hasta ahora, la principal opción que se venía aplicando es la reconstrucción microquirúgica en la que tejido de otras partes del cuerpo, junto con sus arterias y venas se implantan en la lengua. Arterias y venas del injerto se anastomosan con microcirugía a arterías y venas del cuello y, con ello, se consigue dar vitalidad al injerto y que sobreviva. Con este tipo de injerto, que se practica en casi todos los centros de la red hospitalaria española, se consiguen buenos resultados aunque no logran suplir la función de una lengua normal.

En cuanto al trasplante realizado en Austria, en opinión del doctor Salmerón, aún quedan por conocer algunos detalles sobre esta intervención para poder hacer una valoración predictiva sobre su éxito. En este sentido, este especialista del Hospital Gregorio Marañón, ha señalado que, "en el caso de las resectomías parciales, el remanente de lengua dota de movilidad el injerto de este órgano porque lo impulsa por sí mismo. Cuando lo que se practica es una resectomía total, el injerto queda estático, debido a la compleja anatomía de la lengua que dificulta que se practiquen estas uniones musculares, nerviosas, etc. Esto es lo que nos impulsa a ver este avance quirúrgico con reservas", ha indicado este cirujano.

Trastornos psicológicos

Hasta ahora, el único trasplante de miembros que se ha efectuado ha sido el trasplante de brazo practicado el pasado año a un paciente francés. El paciente no recuperó una buena función y notaba el brazo como algo extraño a sí mismo. Finalmente pidió que se lo retiraran. "En una zona tan especial como la boca -explica el doctor Salmerón- también pueden presentarse trastornos psicológicos, en el caso de que el paciente note el trasplante como algo ajeno a sí mismo".

Por otra parte, ha apuntado este experto, "resulta difícil pensar que una lengua trasplantada al completo logre la capacidad motora y la sensibilidad de una lengua normal". Finalmente, a todo esto, añade que "se trata de un trasplante con lo que, este paciente habrá de verse sometido a recibir fármacos inmunosupresores el resto de su vida para evitar el rechazo".