El documento de consenso elaborado por médicos de tres sociedades científicas: la Sociedad española de Epilepsia (SEEP), de Neurología (SEN) y de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) puede servir para unificar criterios diagnósticos y terapéuticos de las crisis epilépticas urgentes. A su vez, sientan las bases para la creación de un ‘Código Crisis’ planteando modificaciones en los circuitos asistenciales, y mejoras en la coordinación y continuidad asistencial con intención de mejorar resultados en salud.

Los principales aspectos recogidos en este documento de consenso tras un largo trabajo de más de cuatro años han sido presentados a la comunidad médica.

Código Crisis

En dicha presentación, el doctor José María Serratosa, vicepresidente y presidente anterior de la Sociedad Española de Epilepsia, ha destacado que para poder implantar el Código Crisis en un futuro “es preciso desarrollar una serie de herramientas que ayuden a los profesionales sanitarios a implementar todos los conceptos nuevos que se incluyen en el documento de consenso”.

En este sentido, el doctor Estevo Santamarina, del Servicio de Neurología del Hospital Vall d’Hebron, de Barcelona, ha señalado que “estos conceptos han surgido para dar respuesta a una necesidad existente de cómo categorizar una crisis epiléptica y cómo cuándo se debe tratar”. “El consenso, por tanto, nos permite repensar los actuales circuitos asistencias, adoptar los protocolos terapéuticos y hacer una educación sanitaria a pacientes y cuidadores”.

Tiempo es Cerebro

Por su parte, el doctor Cesáreo Fernández, del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, recalcó que uno de los conceptos importantes a tener en cuenta y que se contempla en el documento es definir lo que es una crisis epiléptica urgente. “Olvidarnos de que solo se trata de los estatus epilépticos de 30 minutos sino que, tal como se recoge en el consenso, se debe de actuar a partir de los cinco o 10 minutos”, ya que se trata de un problema tiempo-dependiente.

Un manejo de los pacientes que comienza con los profesionales de las urgencias extrahospitalarias. Para Navid Behzadi del Servicio de Urgencias Médicas de la Comunidad de Madrid (SUMMA 112), el primer paso es identificar a los pacientes con mayor riesgo para poder establecer un diagnóstico y tratamiento precoz. Las crisis epilépticas suponen el 1% de las emergencias extrahospitalarias al año, unos 6.000 pacientes. “De ellos, en torno al 4% son estatus epilépticos –lo que supone un caso al día– que son tratados de forma inmediata y trasladados al centro hospitalario más óptimo, un volumen equiparable al de cualquier hospital de alta complejidad”, indica el especialista.

“El consenso facilita esos pasos y permite establecer el mejor abordaje desde el minuto uno”, asegura. Los datos apuntan a que menos del 20% de los pacientes con crisis epilépticas urgentes que llegan al hospital han recibido medicación. El consenso ofrece la posibilidad de minimizar los retrasos en la atención.

Coordinación asistencial

Otro aspecto fundamental para Behzadi es la coordinación y la continuidad informativa asistencial “porque facilita mucho la labor de todos los profesionales en el día a día en favor de minimizar la morbi-mortalidad de los pacientes”.

Para Irene García Morales, del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Clínico San Carlos, de Madrid, este consenso es la respuesta a muchas preguntas que nos hemos hecho todos los profesionales que trabajamos en el día a día tratando crisis epilépticas, que ha nacido de la propia práctica clínica habitual y que busca actualizar las diferentes líneas de tratamiento de las crisis epilépticas en fase aguda.

Esta especialista destaca que dentro de las mejoras en la atención asistencial, el consenso insiste en la importancia del pre-aviso por parte de los servicios de emergencias extrahospitalarias. Al igual que en otras patologías urgentes, al tener conocimiento de la llegada de una crisis urgentes, tanto los profesionales de urgencias como los neurólogos “conocen el estado en el que va a llegar el paciente y estarán preparados para su manejo de forma rápida, óptima y secuencial”. Así se podrán evitar ingresos prolongados y mejorar el pronóstico.

Asimismo, la neuróloga destacó la necesidad de contar con electroencefalogramas (EEG) en los hospitales que permitan guiar al médico en el tratamiento “no podemos hacerlo a ciegas”. Por ello, destacó que ojalá que en un futuro se pueda contar de forma habitual con dispositivos EEG en todos los hospitales para el manejo de las crisis urgentes igual que ya se cuenta con electrocardiogramas.

Se puede acceder a la presentación completa del ‘Consenso para el tratamiento del paciente con crisis epilépticas de urgencia’ en el siguiente enlace: acceda desde aquí