Redacción, Madrid.-Tras ocho años al frente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Luis Cabero ha entregado oficialmente el relevo de la presidencia al ginecólogo José Manuel Bajo Arenas, quien sustentará el cargo, en principio, durante los próximos cuatro años.

Momentos antes del acto oficial del relevo, el presidente saliente, Cabero, ha repasado brevemente para EL MEDICO INTERACTIVO, la evolución de la Sociedad durante su presidencia, resumiéndola en "activa participación en muchísimos campos. Lo constata el hecho de que más de la mitad de los socios, unos 2.000, han trabajado en alguna parcela para la entidad".

Luis Cabero considera como algunos de los principales logros haber potenciado en el seno de la Sociedad aspectos tan importantes como calidad, bioética, gestión, guías clínicas, etc., Otra de las aportaciones reseñadas por este ginecólogo es la del desarrollo de la cartera de servicios, a través de la cual se han especificado nuevos conceptos, técnicas, recursos necesarios y nivel de calidad entre otros términos. En definitiva, apunta este miembro de la SEGO, "hemos pretendido aportar todas las herramientas necesarias de gestión, de información, de ciencia, y de comunicación".

Además, Cabero no ha querido pasar por alto la oportunidad para agradecer todas las ayudas financieras recibidas en este tiempo, "sobre todo por parte de la industria farmacéutica, ya que muchos de los proyectos acometidos no hubieran podido llevarse a cabo sin las mismas", según sus palabras.

La formación del residente es otro de los aspectos a destacar por el también presidente de la Comisión Nacional de Ginecología. En este sentido, Cabero ha informado de la propuesta realizada por esta Sociedad de aumentar el período de formación MIR de esta especialidad de cuatro a cinco años, ampliando en gran parte el programa formativo, "dado que nuestra especialidad está abriendo horizontes por todos los lados". El motivo de esta ampliación es justificado por Cabero, partiendo de la apertura de la especialidad hacia una serie de áreas emergentes anteriormente inexistentes, tales como la Medicina fetal, la patología asociada al envejecimiento, el nuevo enfoque de la fertilización, el nuevo papel del ginecólogo como médico de cabecera de la mujer, así como la incorporación de la Cirugía Mayor Ambulatoria, entre otros.

"Hay suficiente cuerpo doctrinal y de habilidad como para justificar esta ampliación", señala el ya ex presidente de la SEGO. "Además -prosigue- con ello nos adecuaríamos a la situación que predomina en la U.E., en este sentido, ya que en estos momentos estamos entre los tres únicos países donde la formación en la especialidad dura menos de cinco años". Para Cabero esto es de vital importancia, porque, en su opinión, "nuestros especialistas podrían encontrarse en una situación de inferioridad frente a sus compañeros europeos, por lo que esto debemos vigilarlo".

Proyectos pendientes

Respecto a los proyectos pendientes, Cabero sugiere, como muy importante para su Sociedad, poner en marcha un sistema de acreditación de especialistas, al hilo de la futura Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. "Pienso que la SEGO aquí tiene un papel importante antes de que la Administración se ponga por medio, ya que de esta forma seríamos los propios profesionales los que nos certificaríamos".

Recoger estos proyectos pendientes es una de las principales tareas del ya nuevo presidente de la SEGO, José Manuel Bajo, quien en primeras declaraciones como máximo responsable de los ginecólogos españoles, asegura asumir la responsabilidad de una Sociedad "muy potente y muy fuerte, pionera en muchísimas actividades".

El nuevo presidente ha especificado dos empresas importantes a desarrollar en un próximo futuro, entre ellas, la puesta en marcha de una Fundación que permita una mayor dedicación a la investigación y a la docencia.

Otra de las grandes aspiraciones del doctor Bajo es la creación de una asesoría jurídica, dado, en su opinión, el alto índice de demandas que registra esta especialidad. Con el desarrollo de este servicio para los socios de la SEGO, "no podremos reducir el número de ellas, pero si amortiguarlas, en el sentido, de que una cosa es la denuncia y otra que prospere. En este sentido, lo que la asesoría pretende es ofrecer la mayor información de apoyo posible al médico que lo precise".

Por último, la formación continuada en sus diferentes vertientes es otro de los temas de gran importancia para el nuevo presidente de esta entidad científica.

La SEGO ha procedido, en el acto oficial del 17 de julio, a renovar otros cargos de su Junta Directiva. Así, el nuevo vicepresidente es, a partir de ahora, José María Lailla, del Hospital San Juan de Dios, de Barcelona; el secretario pasa a ser Luis Tadeo Mercé, del Ruber Internacional; y la tesorera, Rosa Sabaté, profesora de la Universidad de Granada.