Redacción, Madrid.- Los resultados preliminares del "Informe sobre Recursos Hospitalarios especializados para Personas Mayores", promovido por la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG), determinan que existe un déficit de camas para ancianos en los hospitales españoles del 85 por ciento, lo que se traduce, entre otros aspectos, en un empeoramiento de la situación funcional del paciente que accede a un hospital.

"Desde hace muchos años, se ha identificado a las personas mayores como los principales consumidores de los recursos sanitarios y causantes del aumento del gasto sanitario", ha indicado el presidente de la SEMEG y del servicio de Geriatría del Hospital de Getafe (Madrid), Leocadio Rodríguez Mañas. Sin embargo, aclara, "en los hospitales, y así lo han confirmado diversos estudios, estábamos observando que el envejecimiento sólo es responsable de una pequeña parte del incremento del gasto sanitario y del aumento en la tasa de hospitalización". Más aún, incide Rodríguez Mañas, "la investigación que ha puesto en marcha la SEMEG está demostrando que de las 5.000 a 6.000 camas que serían necesarias para poder cubrir las demandas asistenciales de los pacientes mayores, los hospitales españoles sólo cuentan con el 10 por ciento de ellas".

El objetivo de esta investigación, todavía en marcha, es determinar las necesidades reales de camas hospitalarias especializadas para la atención de ancianos frágiles con patología aguda y establecer el número de especialistas en Geriatría que serían necesarios para cubrir esta demanda. En este sentido, este estudio ya ha determinado que sólo el 25 por ciento de los hospitales disponen de algún dispositivo que garantice una atención geriátrica, siendo la tasa más baja entre las especialidades médicas implantadas en el ámbito hospitalario seguida de la Oncología Médica presente en el 46 por ciento. El estudio de la SEMEG ha establecido un déficit de especialistas en Geriatría en los hospitales generales entre el 55 y el 90 por ciento.

La falta de camas hoy existentes en los hospitales de agudos y de especialistas en Geriatría que atiendan a los pacientes se está traduciendo en una mayor incidencia de efectos adversos en los ancianos que ingresan en el ámbito hospitalario: mayor mobi-mortalidad, aumento en la estancia media y de reingresos e incremento del deterioro funcional que alcanza al 30 por ciento de los mayores hospitalizados y es probablemente el principal determinante de la morbimortalidad y consumo de recursos sanitarios sociales a medio y largo plazo tras el alta sanitaria. "Un paciente que ingresa en el hospital en este momento presenta un alto riesgo de sufrir una incapacidad no relacionada con su enfermedad", puntualiza Rodríguez Mañas.

En opinión del presidente de la SEMEG, esta situación se podría invertir con la implantación de servicios de Geriatría, "una atención que existe en la mayoría de los países europeos y que ha demostrado su efectividad. En concreto, se ha comprobado que la atención geriátrica se asocia a una prevención del deterioro funcional, una disminución de la mortalidad y una mayor satisfacción del paciente y su familia sobre la atención recibida, lo que se traduce en una mejor calidad de vida. Además, recientes estudios están reflejando que la adopción de políticas preventivas en la población anciana, frente a la actitud de gestión del fracaso que hoy impera en nuestro sistema sanitario, se acompaña, entre otros efectos, de una reducción de la incapacidad (en un 50 por ciento)".

Estas declaraciones han coincidido con el Día Internacional de las Personas Mayores, celebrado este miércoles, 1 de octubre. Así, finalmente, Rodríguez Mañas considera "imprescindible" realizar un llamamiento para eliminar la discriminación que el sistema sanitario está todavía realizando con los mayores.