La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) considera que el sistema de visado de productos farmacéuticos español es obsoleto, solo responde a criterios economicistas y limita la libertad de prescripción de los médicos de Atención Primaria. Por ello, propone un nuevo sistema automatizado de control de calidad en la prescripción que sustituya el visado de inspección establecido en los años 70 respetando la seguridad del paciente y la eficiencia de la prestación.

Esta propuesta forma parte de un documento de posicionamiento de la sociedad científica ante el sistema de visado farmacéutico presentado en rueda de prensa virtual, y que es el resultado de una de las mesas de debate sobre el referente que tuvo lugar en su Congreso Nacional el pasado mes de octubre.

En el documento de posicionamiento, Semergen apuesta por el diseño de un “modelo para la verificación de la prescripción que, apoyado en los sistemas de información de los que hoy se dispone, respete la libertad de prescripción, la seguridad de los pacientes y la eficiencia de la prestación”, reza el documento.

Nuevo modelo de control del a prescripción

Se trata de un nuevo modelo de control de la prescripción que se sustente en auditorías posteriores en base a los criterios de coste-efectividad y de seguridad del paciente. Un nuevo sistema de control en cuya definición deberían participar tanto médicos inspectores como profesionales de Atención Primaria, pacientes y gestores.

Esta propuesta cuenta con el apoyo de la Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS) que consideran que los inspectores no deberían estar visando los medicamentos, ya que no tienen el mismo criterio clínico que pueda tener un médico, ni tienen al paciente delante, lo que es fundamental para justificar una prescripción, tal como ha señalado su presidente, el doctor Gregorio Gómez.

“Hablamos de un proceso de comprobación de los requisitos específicos que puedan acompañar a la financiación pública de un fármaco, una acción que se puede hacer perfectamente a través de procedimientos automatizados totalmente fiables”, destaca Gómez.

“Esta automatización -añade- nos permitirá ser más eficientes, más efectivos y evitar molestias al paciente y al prescriptor, mientras que los inspectores sanitarios nos podemos centrar en el análisis de los datos de la prescripción y en la posterior identificación de patrones anómalos o irregularidades con el objetivo de subsanarlos, y no a la fiscalización previa del médico prescriptor”.

Inequidad en el sistema

“En el momento actual, el visado de inspección farmacéutica solo genera inequidades entre Comunidades Autónomas y problemas de prescripción para el profesional sanitario”, ha destacado el doctor José Polo, presidente de Semergen. Por tanto, -asegura- supone “una barrera para la libre prescripción del médico y una barrera burocrática para el paciente que, además, genera un incremento de la carga asistencial”.

Y es que la regulación del visado, pese a ser una competencia del Ministerio de Sanidad, su gestión depende de las diferentes regiones. Por otro lado, no existen criterios unánimes para la exigencia del visado, lo que provoca inequidades en el acceso a estos fármacos, no solo entre CC. AA., sino también entre las áreas sanitarias de una misma región.

A juicio del doctor Serafín Romero, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM): “el visado, además, lastra el compromiso del médico con la eficiencia del sistema, denota una falta de confianza en los profesionales sanitarios y genera inequidad asistencial y entre regiones, por lo que es obligado plantear un nuevo modelo de visado en el que necesariamente se requiere la participación del médico de Atención Primaria”. En definitiva, -apunta también el doctor Polo- “se nos menoscaba como especialidad”.

Muchos fármacos con visado

Con el inicio de la pandemia y a partir del confinamiento, Sanidad eliminó y/o modificó temporalmente la autorización de visados. Pese a que no se cuenta con datos objetivos sobre esta situación, el doctor Polo subraya que se ha observado un beneficio en algunos aspectos clínicos. “Esto no significa que debamos eliminar el visado, pero sí cambiar la forma y el modelo en el que se aplica, ya que hay medicamentos que no se entiende que requieran visado”, dice.

En este sentido, el presidente de FAISS recuerda que desde esta entidad se presentó ante el Ministerio de Sanidad, hace más de un año, la necesidad de homogeneizar y actualizar la situación del visado que afecta a un importante número de productos sanitarios. Una actualización que contemplaba la exclusión de una lista de productos de la obligatoriedad del visado.

En la misma línea, en el posicionamiento de Semergen se recoge que: “La necesidad de visado farmacéutico para moléculas que llevan años en el mercado farmacéutico y cuya evidencia está sobradamente demostrada, solo se entiende como una medida de control del gasto en la factura farmacéutica, que acaba generando un mayor número de contactos del paciente con el sistema y, en consecuencia, una mayor carga asistencial y un aumento de costes directos e indirectos”.