“Ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a asintomáticos o con síntomas leves y aislando a todos los positivos”. Todo ello debido a “las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas. “Debemos acabar con la excepcionalidad: la COVID-19 debe ser tratada como el resto de enfermedades. La inmunidad adquirida y la llegada de ómicron así lo permiten”. Este es el resumen del editorial que plantea la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). En el mismo piden tratar la COVID-19 como otras enfermedades infecciosas, como la gripe.

“Ha llegado el momento de dejar de hacer para poder hacer: dejemos de visitar y testar a personas sanas con síntomas menores, dejemos de rastrear y testar a sus contactos, abandonemos los aislamientos y las cuarentenas. Todas estas actividades, que tuvieron sentido en el pasado, se han visto superadas con la inmunidad adquirida (tanto por infección como por vacunación) y la llegada de ómicron”, insisten al respecto.

No obstante, desde semFYC resaltan que el sistema actual de control de casos “consume mucho tiempo y recursos". Así se ha vuelto a demostrar en la sexta ola. “Cuando aumenta de forma importante el número de casos deja de ser viable y colapsa rápidamente”.

Tratar la COVID como la gripe

De esta forma proponen que “el objetivo debe ser tratar la COVID-19 como la gripe”. Todo ello, a través de “diagnóstico clínico y recomendaciones generales sobre autocuidado y prevención de contagios a personas vulnerables”. De esta forma, se reservaría la atención sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatología o vulnerabilidad.

Al respecto, recuerdan que, según datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), actualmente la mitad de las infecciones detectadas son asintomáticas. Igualmente, los indicadores de hospitalización y muerte están en mínimos históricos. A este respecto matizan que no se ha vuelto a producir un colapso hospitalario como en la primera ola. Si bien reconocen que "continúa siendo cierto que una proporción muy pequeña de casos graves en un contexto de un número muy grande de infecciones simultáneas puede acabar por causar un número importante de hospitalizaciones”.

Por ello, otra de las peticiones de los médicos de Familia es recuperar “cuanto antes” la “vieja normalidad”.  Es decir, la vida antes de marzo de 2020. Esto es, en su opinión, “sin mascarillas ni limitaciones de la interacción social”.