Ante el cierre de los Centros de Salud, la Junta Permanente de la semFYC considera que, lamentablemente, no se ha tenido en cuenta la fortaleza de la Atención Primaria en nuestro país. Tal y como reflexionan, España ha seguido el modelo de países como China, Corea del Sur o incluso Italia, sin tener en cuenta que estos países no cuentan con una Atención Primaria tan desarrollada. Es por ello que,  siempre teniendo en cuenta la dificultad de tomar decisiones que pueden tener un extraordinario impacto en la salud de los ciudadanos, valoran la importancia de no cerrarse a otras opciones en cuanto a la valoración de pacientes.

A este respecto proponen que, al igual que se hacía al inicio de la crisis, los pacientes  puedan ser evaluados por los profesionales de Atención Primaria, los cuales ejerciendo su papel de puerta del sistema,  puedan hacer una valoración de a los pacientes que pueden seguir recibiendo atención en el centro de salud y/o en el domicilio, de aquellos que deban de ser derivados a los hospitales.

Para ello, insisten en que es imperativo que todos los equipos de Atención Primaria indiquen y dispongan de pruebas de diagnóstico rápido. Asimismo, se debe asegurar la seguridad de los profesionales con la dotación del material de protección necesario y suficiente para la atención en centros de salud.

Por otra parte, y entre otras cuestiones, desde semFYC ven necesario redibujar el modelo de consulta telefónica y de información que se han establecido en las diferentes comunidades autónomas. En este sentido, aportan que el 112 y los teléfonos de información que han habilitado las CC.AA, que durante la fase de contención tenían sentido, actualmente están absolutamente sobrecargados y no pueden cumplir el papel de valoración para el que fueron diseñados.  Por ello, “proponemos que la atención y la información la reciban los ciudadanos desde su centro de salud, lo que facilitará ofrecer una respuesta ágil a sus preocupaciones y decidir si precisan o no atención presencial”.

Por último, desde semFYC se anima a todos los médicos de familia a que, según su capacitación, se pongan, voluntariamente, a disposición de la administración sanitaria, para evitar el colapso hospitalario.