La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha elaborado el ‘Kit de atención básica al paciente COVID-19 persistente’. Se trata de un protocolo para atención básica de COVID-19 persistente en colaboración con los colectivos autonómicos de afectados. El objetivo es mejorar la atención de los pacientes que, tras meses de haber sido contagiados por la enfermedad por coronavirus, continúan presentando síntomas.

Para ello, este ‘Kit de atención básica al paciente COVID-19 persistente’ recopila elementos diagnósticos y de seguimiento. Según los expertos, urge la necesidad de elaborar un protocolo que recoja unas pautas básicas de actuación ante este proceso y que ayude a la valoración de los síntomas, a conocerlos y tratarlos. El documento “intenta dar respuesta a estos pacientes huérfanos de una asistencia coordinada, de acuerdo a sus necesidades”.

Asimismo, destaca el papel de la Atención Primaria como la parte vertebradora del proceso de asistencia compartida de estos pacientes con otros especialistas hospitalarios.

La falta de guía ante la COVID-19 persistente

En la actualidad, no existe una definición normativa de esta entidad nosológica. Tampoco su catalogación como enfermedad y/o síndrome. Por ello, el documento define el término COVID Persistente como “el complejo sintomático multiorgánico que afecta a aquellos pacientes que han padecido la COVID-19 (con diagnóstico confirmado o sin él) y que permanecen con sintomatología tras la considerada fase aguda de la enfermedad, persistiendo los mismos en el tiempo”.

El colectivo de COVID-19 es la cara oculta, pero cada vez más protagonista, de la pandemia de coronavirus”, apuntan desde Long Covid ACTS. De esta forma, este protocolo para COVID-19 persistente trata de ayudar y acompañar a estos pacientes en este proceso hasta ahora desconocido. Todo para eliminar esa sensación de orfandad y soledad.

El Kit de atención básica al paciente con enfermedad COVID-19 persistente incluye siete puntos que recopilan una batería de estudios recomendados. Además de las pruebas de laboratorio, estudios de imagen y pruebas funcionales, se recomienda la realización de una valoración del estado emocional. También de las comorbilidades asociadas y de la situación funcional y social de los afectados.