Una nueva investigación basada en el Registro SEMI-COVID-19 determina tres categorías de riesgo (bajo, medio y alto) en COVID-19. Esta categoría se establece en función de distintos parámetros inflamatorios en el momento del ingreso hospitalario.

En dicho estudio se han analizado un total de 17.122 pacientes con infección confirmada por COVID-19. Las tres categorías de riesgo se han determinado teniendo en cuenta los terciles del recuento de linfocitos y de los valores de proteína C reactiva. También de lactato deshidrogenasa, ferritina y dímero D tomados en el momento del ingreso hospitalario. La categoría de bajo riesgo se definió cuando todos los parámetros se hallaban en el primer tercil. Por otra parte, la de alto riesgo cuando alguno de los parámetros se encontraba en el tercer tercil. Paralelamente, la de riesgo intermedio cuando no se cumplieron las condiciones de riesgo bajo o alto.

Aplicación de las tres categorías de riesgo

La identificación temprana y el manejo clínico de pacientes en base a esta estrategia de estratificación del riesgo pueden ser cruciales para mejorar el pronóstico de los que requieren hospitalización. Según recuerdan los investigadores, desde el comienzo de la pandemia, la inflamación ha sido sinónimo de complicaciones clínicas durante el ingreso. En última instancia, ha aumentado la probabilidad de muerte.

Este estudio permite diferenciar tres categorías de riesgo en términos de ingreso en UCI o muerte intrahospitalaria. Pero también en términos de uso de recursos. Es el caso de la necesidad o no de cánula nasal de alto flujo, ventilación mecánica no invasiva o ventilación mecánica invasiva. Además, estas tres categorías de riesgo pueden servir de hipótesis sobre qué régimen farmacológico puede ser mejor según el grado de respuesta inflamatoria. Los hallazgos de esta nueva investigación han sido publicados en un reciente artículo en el Journal of Clinical Medicine.