Los Grupos de Trabajo de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) han creado un nuevo documento completo sobre recomendaciones  para hacer y no hacer que afectan a todas las áreas de trabajo e investigación de las Unidades de Cuidados Intensivos, respecto a Covid-19.

En concreto, este nuevo documento va desgranando, área por área, las principales recomendaciones a llevar a cabo o a eludir en el tratamiento y atención a los pacientes, así como da pautas relacionadas con la medicación, la sedación o el transporte, entre otros aspectos. Tampoco se olvida de los familiares de los pacientes, a los que hay que atender e informar; ni de los propios profesionales, cuya seguridad considera “una obligación ética”.

Como explican los propios doctores, el documento “tiene limitaciones, fundamentalmente derivadas de la falta de conocimiento profundo de esta enfermedad y de la urgencia con la que se están publicando los artículos científicos”.

Así, las recomendaciones para la Covid-19 elaboradas por la SEMICYUC pretenden ser una herramienta útil tanto para gestionar la organización, como el tratamiento de la infección por coronavirus. No obstante, la situación de pandemia es dinámica y las recomendaciones tendrán que ser adaptadas a la situación cambiante

Recomendaciones para hacer y no hacer

En cuanto a las recomendaciones a hacer, el documento establece pautas como que la reanimación cardiopulmonar en Covid-19 se debe iniciar solo con compresiones y es imprescindible mantener el equipo de protección individual (EPI); la necesidad de realizar una evaluación adecuada y exhaustiva de todos los potenciales donantes de órganos y tejidos con respecto a la infección por Covid-19; tener en cuenta la importancia de hacer una vigilancia aún más estrechamente los efectos adversos e interacciones de los fármacos usados. – Disponer de un registro de los casos atendidos; o la recomendación de establecer en la UCI una comunicación efectiva que garantice el trabajo en equipo y elaborar un plan estratégico de transporte interhospitalario crítico, estableciendo una figura de coordinación de unidades de cuidados críticos y un plan de expansión de recursos.

Sobre las cuestiones a evitar, el documento se concentra en no abandonar al paciente en situación de aislamiento, durante los cuidados básicos ni en las labores de acompañamiento; tener en cuenta que la estrategia ‘oír-sentir’ para valorar la respiración no ha de emplearse durante la RCP en el paciente Covid-19; no infraestimar la lesión renal aguda en el contexto de infección por COVID-19 en su evolución a largo plazo; no entrar en contacto con el paciente sin el EPI adecuado a cada paciente y situación según el protocolo de cada centro;  y no realizar traslados interhospitalarios sin coordinación centralizada ni asegurando que la documentación clínica está disponible en el centro receptor.

Asimismo, se recuerda que no se debe subestimar el impacto emocional de la crisis sobre los profesionales, ni informar a la familia sin preparar previamente lo que quieres decir y sin empatía.