SEPAR ha reclamado el restablecimiento de los circuitos de diagnóstico rápido en Primaria para detectar la fibrosis pulmonar idiopática (FPI) y la linfangioleiomiomatosis (LAM). La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha informado de que los pacientes con FPI que han sufrido infección por COVID-19 han presentado un riesgo de muerte intrahospitalaria mayor al doble que la población general. Esta incidencia ha perjudicado más al paciente que no ha recibido previamente antifibrótico por su enfermedad de base.

Circuitos de diagnóstico rápido en Primaria

La SEPAR ha indicado también que en los últimos años, gracias a la mejora de circuitos asistenciales que permitían un diagnóstico más rápido de la FPI y la LAM, y a la aparición de fármacos dirigidos a inhibir la progresión de la enfermedad (antifibróticos en FPI e inhibidores mTOR en caso de LAM) la supervivencia había mejorado para ambas enfermedades.

María Molina es neumóloga y directora del PII-EPID (acrónimo de Programa Integral de Investigación de las EPID), de SEPAR. Según ha indicado, la FPI afecta a diez personas por cada 100.000 habitantes, especialmente a hombres mayores de 60 años. “En los últimos años hemos mejorado en el conocimiento de la patogenia de esta enfermedad. Han aparecido tratamientos antifibróticos nuevos que nos han permitido mejorar la expectativa de vida de estos pacientes”, ha comentado.

Casos de FPI desatendidos

Uno de los problemas denunciados por María Molina ha sido la falta de inversión en recursos humanos en Atención Primaria. “Durante la pandemia nos hemos encontrado con casos de FPI desatendidos, porque los recursos humanos se dedican a la COVID-19. Cuando la fibrosis pulmonar se diagnostica en una fase correcta, podemos ofrecer el tratamiento óptimo que modifica el curso natural de la enfermedad. Si se diagnostica en una fase avanzada, la supervivencia media es menor de cinco años. Todo depende de en qué fase llegue el paciente al especialista”, ha dicho la especialista de la SEPAR.