Se estima que el once por ciento y el diez por ciento de la población adulta en España padece ojo seco y conjuntivitis alérgica, respectivamente, siendo éstas las patologías más frecuentes que afectan a la superficie ocular, según se ha puesto de manifiesto durante el 80 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología.

Según el doctor Alberto Villarrubia, responsable de la Unidad de Superficie Ocular, Córnea y Cirugía Refractiva de la Clínica Oftalmológica de Córdoba y uno de los moderadores del Simposio “Las controversias de la superficie ocular”, que se ha celebrado en el marco del Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología con el patrocinio de Novartis Ophthalmics, “el concepto de superficie ocular hace referencia a todo el sistema de defensa que tiene el ojo en su parte externa, como la córnea, la conjuntiva y la capa lagrimal, que puede verse afectado por multitud de agresiones externas y enfermedades”.

“Por ejemplo -añade el doctor Villarrubia- la presencia de sequedad ocular incrementa el riesgo de conjuntivitis alérgica, así como sus manifestaciones en personas con la enfermedad diagnosticada, de forma que la humedad ocular que producen las lágrimas tiene un efecto protector frente a posibles irritantes de la superficie ocular, como el humo del tabaco o la contaminación industrial”.

Los pacientes con conjuntivitis alérgica pueden tener algunas limitaciones en el desarrollo de sus actividades cotidianas debido a los síntomas de la patología, como enrojecimiento y picor ocular, fotofobia, lagrimeo y disminución de la agudeza visual, lo que empeora la calidad de vida de estas personas, que pueden tener problemas para conciliar el sueño, trabajar delante de un ordenador, y hace perder horas de clase o de trabajo. No obstante, el conocimiento del proceso de la alergia ha permitido nuevos enfoques terapéuticos y tratamientos que actúan a la vez en las diferentes fases de la reacción alérgica, como Zaditen colirio (colirio de ketotifeno), que reduce la sintomatología inmediata de la conjuntivitis alérgica estacional y disminuye las complicaciones más tardías de la misma.

“También sufren deterioro de la calidad de vida las personas con ojo seco, que suelen presentar picor, enrojecimiento, sensación de arenilla, escozor o irritación, quemazón, lagrimeo frecuente, dificultad para abrir los ojos por las mañanas o visión borrosa cuando se está realizando alguna actividad que requiera utilizar la visión cercana, como leer, escribir o coser”, explica el doctor Villarrubia.

“Este deterioro de la calidad de vida -añade este experto- mejora en gran medida con el uso de lágrimas artificiales, cuya presentación debe ser en monodosis, que no llevan conservantes”.