El asma es una de las enfermedades más prevalentes en el mundo y también en nuestro país y una de las que más recursos sanitarios consume. En España, se calcula que la sufren el 5% de la población adulta y el 10% de los niños y adolescentes, lo que supone más de tres millones de personas, de las que unas 80.000 padecen asma grave no controlada. Uno de los aspectos más importantes a la hora de controlar esta enfermedad respiratoria es la educación del paciente, en lo que tiene una gran influencia el soporte clínico que recibe.

En este escenario, la coordinación entre especialidades es esencial, ya que la atención más especializada se encuentra en las consultas de Neumología, mas la puerta de entrada de los pacientes al sistema sanitario es vía Atención Primaria, y el mayor pilar pasa por los profesionales de Enfermería. Para debatir sobre este asunto, desde EL MÉDICO INTERACTIVO hemos contactado con el doctor Francisco Javier Callejas González, neumólogo en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (CHUA), director del Comité SEPAR Jóvenes e impulsor y presidente del Comité Organizador de Neumocete.

Teniendo en cuenta que la vía de entrada de los pacientes con asma es Atención Primaria, ¿considera que se aborda de forma adecuada esta enfermedad en los centros de salud?

Efectivamente, la puerta de entrada del asma son las consultas de Atención Primaria y también los Servicios de Urgencias. En mi opinión, aunque creo que de forma global el asma se aborda de forma adecuada en las consultas de los especialistas de Medicina Familiar y Comunitaria, es importante destacar que cada región tiene sus propias circunstancias y que hay que intentar mejorarla.

En ese sentido, los neumólogos consideramos que se podrían hacer espirometrías en todos los centros de salud, pero para ello se debería contar con profesionales de Enfermería que se encarguen de ello, igual que lo hacen con las mediciones de los niveles de azúcar en sangre o los electrocardiogramas. Las espirometrías son pruebas sencillas y fácilmente reproducibles, pero es cierto que requieren de formación especializada para que sean de calidad y garanticen unos resultados fiables. Esto nos lleva a la escasez de profesionales en los centros de salud o la falta de tiempo de los que están, un problema de gestión que se debería abordar.

Gracias al papel que tienen los neumólogos y alergólogos y la buena implicación y predisposición de los médicos de Atención Primaria somos capaces de hacer muchas cosas juntos y, entre todos, intentamos que haya un buen abordaje del asma, aunque siempre se puede hacer más. Aquí, la industria farmacéutica también tiene un rol reseñable, ya que colabora mucho en la formación de los profesionales y esto es importante para que ese abordaje sea, cada vez, mejor.

Hablando de formación, ¿considera que están suficientemente formados los médicos de Atención Primaria?

La Neumología es una especialidad en la que hay mucha información novedosa, se publican muchas actualizaciones de guías y multitud de artículos científicos con la intención de mejorar el manejo de enfermedades como la EPOC o el asma, con recomendaciones y cambios en diagnóstico, biomarcadores o tratamientos… y así un sinfín de actualizaciones que nos obligan a estar en un permanente reciclaje. Teniendo esto en mente, hay que señalar que si ya a los propios neumólogos nos cuesta poder estar al día con tanta novedad, más complicado debe de ser para los compañeros de Atención Primaria, que tienen que estar formados en tantas enfermedades.

Por otro lado, hay que tener presente que oferta formativa externa hay gracias al apoyo de la industria, si bien es cierto que cada vez cuesta más hacerla por falta de tiempo. Con estas premisas por delante, yo diría que, en general, los profesionales de Atención Primaria sí están bien formados.

¿Existe una buena coordinación entre los profesionales de Primaria y los neumólogos a la hora de abordar esta enfermedad respiratoria?

Aquí tengo que decir que va por regiones. Existen algunos modelos muy bien estructurados donde la coordinación y la derivación de pacientes es muy buena, y otras en las que se necesita muchas mejoras. En algunas zonas, los centros de salud tienen a un neumólogo consultor en los hospitales que les ayuda a filtrar las consultas, lo que contribuye a mejorar la derivación de los pacientes. Por otro lado, nos encontramos con centros que lo tienen todo muy bien protocolarizado y solo derivan a aquellos con una sospecha fundada y que llegan al hospital con la espirometría hecha o, al menos, solicitada. Lo ideal sería que hubiera planes similares y el mismo acceso a los fármacos en el conjunto de todo el sistema nacional, pero lo que hay, hoy en día, son planes de atención regional y, en ocasiones, también planes locales y eso nos complica mucho las cosas.

¿En qué medida la tecnología puede ayudar a mejorar esta coordinación? Por ejemplo, la telemedicina.

La tecnología puede ayudar mucho, sin duda. De hecho, ya hay aplicaciones para que los pacientes estén conectados con los médicos y puedan meter sus datos y se pueda seguir un control mediante esa tecnologías. SEPAR, por ejemplo, ha desarrollado la aplicación FORO ASMA, liderada por el doctor Carlos Almonacid, neumólogo del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, que tiene el objetivo de ayudar al especialista en el manejo del paciente, pero que requiere de la colaboración del paciente, y en la que también se puede implicar al médico de Atención Primaria.

También existen programas de seguimiento de asma grave por telemedicina. Hay uno en el País Vasco centralizado en enfermeras gestoras y que cosecha buenos resultados, ya que consigue evitar visitas innecesarias a las consultas. O programas de asistencia a domicilio que presentan algunos hospitales, también gestionados desde Enfermería. Son proyectos que se enmarcan en el protocolo del manejo del paciente, en el que también se incluye a Atención Primaria, y que contribuyen a la coordinación entre las distintas especialidades. El problema es lo que cuesta ponerlas en marcha, pero una vez hecho, son muy beneficiosas para el paciente.

Los inhaladores constituyen la base del tratamiento de los pacientes con asma. ¿Cómo funciona aquí esa coordinación a la hora de formar al paciente?

Para instruir al paciente, el médico debe estarlo primero, y aquí estamos igual que en lo que se refiere a la formación general sobre la patología. Al final el profesional especializado en patología obstructiva tiene un manejo frecuente de estos inhaladores, acude a talleres, lo enseña de forma habitual a los pacientes en las consultas y lo tiene más fácil. Los profesionales que lo manejan menos, ya sean neumólogos dedicados a otras enfermedades o especialistas de una consulta general, tienen más problemas a la hora de enseñarle a un paciente a utilizar un inhalador. En Primaria, además juegan con la desventaja de que tienen que llevar muchas patologías, conocer muchos fármacos y contar con un tiempo muy limitado en las consultas, por lo que esa formación es menos precisa.

La solución para vencer esa dificultad la encontramos en las consultas de Enfermería que podrían ayudar mucho, tanto a neumólogos como a especialistas de Primaria. Igual que hay consultas de Enfermería sobre nutrición o diabetes -con muy buenos resultados-, también se podrían establecer consultas para el abordaje del asma. Las que ya hay están estructuradas de forma que la enfermera enseña al paciente el manejo del inhalador y la técnica inhalatoria. Además, puede hacer un seguimiento y comprobar si lo hace bien o mal, e informar al médico sobre esa utilización con el objetivo de valorar mantener o cambiar el tratamiento. Si no hay cambio, le refuerza la terapia aprendida o sino le enseña la nueva técnica. Es rápido, sencillo, lleva poco tiempo, pero el suficiente para liberar al médico en la consulta. En definitiva, son consultas muy necesarias en los centros de salud que consumen pocos recursos y con las que se consigue un beneficio enorme. No hay que olvidar que el 70% del gasto sanitario de los pacientes con asma se debe al mal control y este mal control en muchos de los casos se debe a los errores involuntarios en la técnica inhalatoria.

¿La aparición de los inhaladores BAI pueden ayudar a mejorar en este sentido la formación del paciente?

Sí, porque el dispositivo es muy sencillo y ya aparece en las recomendaciones de las guías como nuevo dispositivo a utilizar. La principal ventaja que aportan los inhaladores BAI (Breath-Actuated Inhaler) es que precisan de poca capacidad inspiratoria para su correcto uso. Es cierto que los inhaladores aerosolizados son más complicados de utilizar porque requieren una coordinación del paciente que los de polvo seco. Los BAI siendo aerosolizados podríamos decir que funcionan como los de polvo seco, ya que no requiere esa coordinación, solo precisa abrirlo y se dispara con tu propia inspiración. Estas cualidades pueden facilitar y favorecer el cumplimiento terapéutico del paciente y que haya muchos menos errores en la técnica inhalatoria. Aun así,hay que seguir pensando en establecer consultas de Enfermería en los centros de salud y en los hospitales.

Como impulsor de Neumocete, ¿cómo se impulsa ese trabajo multidisciplinar?

Cuando empezamos, la falta de experiencia nos llevó a hacer un primer congreso dirigido a neumólogos en el que se trataron los temas que más conocíamos: asma y EPOC. En las siguientes ediciones ya nos hemos ido abriendo a muchas más patologías y a esta multidisciplinariedad, incluyendo a médicos de Primaria. Creemos que la retroalimentación entre especialidades es muy positiva y aprender de otras especialidades nos enriquece a todos y nos ayuda a mejorar esa coordinación. En el congreso de este año ha habido ponencias concretas que han versado sobre el manejo de la enfermedad desde Atención Primaria y Neumología, y para el futuro queremos incluir a otras especialidades médicas y a otras ramas sanitarias como Fisioterapia, Farmacia y Enfermería, que para nosotros son fundamentales.

Desde SEPAR Jóvenes apuestan más por la formación de los nuevos médicos. ¿En qué consiste?

SEPAR Jóvenes lleva un año funcionando. La idea partió del presidente de la Sociedad, Carlos Jiménez Ruiz, con el objetivo de hacer a los médicos jóvenes más partícipes de las acciones que se desarrollan dentro de todas las estructuras de la sociedad, incluidas las 14 áreas de trabajo que tiene la propia entidad. Este año hemos participado en el proyecto “La SEPAR que viene”, liderado por el doctor Vicente Plaza, por medio del Comité de Formación y Docencia, que ha consistido en la elaboración de trabajos sobre temas que hubiesen destacado en la actividad asistencial, docente o investigadora de sus respectivas áreas, desarrollados por miembros de SEPAR menores de 40 años. Los proyectos seleccionados han formado parte de una monográfico, y los tres más brillantes han sido expuestos en el marco del Congreso Nacional. Un proyecto que supone un espaldarazo para los nuevos médicos en el ámbito curricular y en el laboral.

Ahora tenemos en marcha el Programa Mentor, propuesto por el doctor Àlvar Agustí, y que puede convertirse en el programa estrella de SEPAR para los próximos años. Se trata de un proyecto de formación transversal que cuenta con cuatro mentores líderes en sus ámbitos que instruirán a 20 alumnos jóvenes (de hasta 45 años). Se trata de un programa bianual de preparación a posibles futuros líderes de la Sociedad, la renovación natural generacional de la Neumología en nuestro país.

Para finalizar, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrentan los profesionales en el abordaje multidisciplinar del asma?

El primer reto, que ya es histórico, es implicar más a los pacientes, deben ser responsables de su enfermedad, que la conozcan, sean conscientes de ella y sepan cómo manejarla. El asma es una patología que requiere de una gran implicación del paciente porque un mal control puede conllevar crisis que puede ser mortales, además de incrementar el gasto sanitario. El 2 por ciento de los ingresos hospitalarios son debidos a crisis asmáticas. Un segundo reto es implicar a las instituciones en el tema de la gestión para que destinen más recursos a su abordaje para las consultas de especialistas y de Enfermería. Y, un tercer reto, el más difícil, intentar eliminar las diferencias existentes, entre comunidades autónomas, en el acceso de los pacientes a los diferentes tratamientos. Hay regiones en las que hoy no se pueden utilizar todas las terapias biológicas disponibles o están muy limitadas, y esto es un desafío que hay que resolver.