Antonio Morente, Sevilla.- El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ya cuenta con una herramienta para determinar la forma de actuar de sus profesionales, un libro de estilo en el que se marcan las pautas a seguir y los comportamientos que la organización considera correctos. Eso sí, el propio gerente del SAS, Juan Carlos Castro, ha advertido en la presentación de la obra que la guía "muestra cómo actuar en determinadas situaciones, pero no sustituye ni la reflexión ni el análisis que deben hacer los profesionales ante condiciones concretas de asistencia".

La guía aclara que es un objetivo del SAS "marcar un estilo determinado en la relación profesional-usuario en sus dispositivos, centros y servicios", aunque recuerda que el concepto de calidad que la Administración asume se basa "en el respeto a la autonomía de los profesionales en el desarrollo de su actividad científico-técnica, la consideración del papel asesor de las asociaciones científicas y el apoyo al desarrollo de criterios de actuación basados en la evidencia científica". Junto a esto, se destaca que hay que contar con la opinión de los propios usuarios.

En líneas generales, la obra insiste en pautas que ya se aplican en la práctica, como que se evite el uso de palabras técnicas con los pacientes, la necesidad de preservar la intimidad a lo largo de todo el acto médico o el empleo de un tono bajo de voz. Asimismo, se atenderán todas las consultas que hagan los usuarios y se empleará el tratamiento de "usted" con los adultos, aunque cuando el paciente plantee el establecimiento del tuteo "queda a criterio del profesional usar o no este tratamiento".

Los trabajadores deben utilizar un vestuario profesional, considerándose "incorrecta" su utilización fuera del centro salvo que estuviera diseñado con ese fin como en el caso de la atención a urgencias. Al margen de utilizar las tarjetas identificativas, los profesionales deberán comunicar su nombre y cargo al paciente, así como paso a paso todo el proceso que se va a seguir. En esta misma línea, se evitará que en los espacios institucionales destinados a informar a los usuarios se coloque publicidad de empresas o entidades privadas, así como información interna, que deberá colocarse siempre en espacios de acceso exclusivo a profesionales.

La guía determina también que el médico responsable del paciente debe velar para que las diferentes intervenciones que se realizan sobre él sean coherentes y no redundantes. A la vez, se establece como principio la orientación al usuario, hasta el punto de que se subraya que "es preciso analizar y revisar continuamente las normas internas de funcionamiento, eliminando aquellas que dificulten la accesibilidad y el confort de los usuarios o puedan actuar en contra de sus necesidades", conociendo en todo momento su opinión y evitando que tengan que transportar documentación de una unidad de atención a otra, o bien desplazarse físicamente a otros centros cuando sea sólo para realizar gestiones.

El profesional también debe asegurarse de que el paciente recibe información sobre cuándo y dónde se le va a atender si tiene que ir a otra unidad o servicio. Por su parte, los problemas organizativos se resolverán utilizando los canales internos de comunicación, la misma vía que se seguirá para expresar opiniones y demandas profesionales, sentido en el que se apostilla que "en ninguna circunstancia los profesionales "utilizarán" a los usuarios contra otros profesionales o contra la propia organización como expresión de sus reivindicaciones personales o laborales".