Las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de recibir un tratamiento que les salve la vida en caso de shock cardiogénico, según una investigación presentada en ESC Acute CardioVascular Care 2022, el congreso científico de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).

"Las mujeres y los hombres de nuestro estudio tenían características clínicas similares cuando desarrollaron un shock cardiogénico después de un ataque al corazón", apunta la autora del estudio, la Dra. Sarah Holle, del Hospital Universitario de Copenhague, Rigshospitalet, en Dinamarca.

"Se trata de un estudio retrospectivo, por lo que es difícil saber por qué los médicos tomaron determinadas decisiones de tratamiento –puntualiza–. Pero los resultados indican que una mayor concienciación entre los profesionales sanitarios de que las mujeres sufren infartos y pueden desarrollar un shock cardiogénico podría ser un paso hacia un tratamiento y unos resultados equitativos".

Shock cardiogénico

El shock cardiogénico es una afección potencialmente mortal en la que el corazón deja de bombear repentinamente suficiente sangre para suministrar a los órganos del cuerpo el oxígeno necesario. Suele estar provocado por un gran infarto. Se calcula que hasta el 10% de los pacientes con infartos que afectan a una zona amplia del corazón también desarrollan un shock cardiogénico. Sólo la mitad de los pacientes que sufren un shock cardiogénico sobreviven.

El objetivo de este estudio era investigar las diferencias en el tratamiento y la supervivencia entre mujeres y hombres con un infarto y un shock cardiogénico.

Resultados del estudio

Las mujeres tenían una probabilidad significativamente mayor que los hombres de ser ingresadas inicialmente en un hospital local (41% mujeres frente a 30% hombres), mientras que un número significativamente mayor de hombres presentaron una parada cardíaca extrahospitalaria (25% mujeres frente a 48% hombres).

Cuando se produjo la parada, las mujeres y los hombres tenían parámetros clínicos comparables, como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el lactato plasmático (un marcador de los niveles de oxígeno en los órganos) y la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (función de la bomba cardíaca).

En cuanto a los tratamientos, una proporción significativamente menor de mujeres recibió asistencia circulatoria mecánica (19% de mujeres frente a 26% de hombres), procedimientos mínimamente invasivos o quirúrgicos para restablecer el flujo sanguíneo a las arterias bloqueadas (83% de mujeres frente a 88% de hombres) y ventilación mecánica (67% de mujeres frente a 82% de hombres).

Las mujeres tenían una probabilidad significativamente menor que los hombres de sobrevivir a corto y largo plazo. A los 30 días del evento cardíaco, sólo el 38% de las mujeres estaban vivas, frente al 50% de los hombres. A los 8,5 años, el 27% de las mujeres estaban vivas frente al 39% de los hombres.

Los investigadores realizaron un análisis multivariante para examinar si el sexo se asociaba de forma independiente a cada tratamiento y a la mortalidad. El análisis se ajustó en función de la edad y de la parada cardiaca extrahospitalaria en el momento de la presentación, ya que ambos factores afectan al resultado de los pacientes con infarto de miocardio con shock cardiogénico y se sabe que difieren entre las mujeres y los hombres con esta afección.

El análisis reveló que el sexo femenino se asoció de forma independiente con un menor uso de soporte circulatorio mecánico y con una peor supervivencia a corto y largo plazo.

Síntomas inespecíficos en mujeres

La doctora Holle resalts que "cada vez hay más pruebas de que las mujeres con problemas cardiacos agudos tienen más probabilidades que los hombres de presentar síntomas inespecíficos como dificultad para respirar, náuseas, vómitos, tos, fatiga y dolor en la espalda, la mandíbula o el cuello".

A su juicio, "esta podría ser una de las razones por las que más mujeres que hombres en nuestro estudio fueron admitidos inicialmente en un hospital local, en lugar de especializado. Un mayor reconocimiento de que las mujeres pueden tener otros síntomas además del dolor torácico podría minimizar los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento y mejorar potencialmente el pronóstico".