Siete de cada 10 españoles con obesidad no son conscientes de su exceso de peso pese a que más de la mitad (el 67%) conversó en algún momento -a lo largo de los últimos cinco años- con su médico acerca del peso. Así se desprende del mayor estudio internacional desarrollado hasta la fecha en el que se han analizado los obstáculos que dificultan el abordaje de la obesidad, tanto desde la perspectiva del paciente como de la de los profesionales sanitarios (médicos de Atención Primaria y endocrinos). Se trata de unos datos preocupantes, si tenemos en cuenta que, en España, un 39,4% de la población adulta tiene sobrepeso y el 22,9% es obesa.

En el estudio, denominado ACTION IO (Concienciación, Cuidado y Tratamiento en el Manejo de la Obesidad, una Observación Internacional, por sus siglas en inglés) y en el que han participado 11 países, han participado un total de 1.500 españoles, mayores de edad y con un índice de masa corporal autorreferido mayor de 30. La investigación se completó con encuestas a 306 profesionales sanitarios (la mitad médicos de Atención Primaria y la otra mitad especialistas en Endocrinología) en atención directa al paciente durante al menos 2 años.

Del total de los pacientes, el 83% presentó una o más enfermedades asociadas, como hipertensión o diabetes; aún así el 41% no consideró la obesidad como una enfermedad crónica. Precisamente, ese es uno de los principales problemas al que se enfrentan los especialistas a la hora de abordar el manejo de la obesidad, en la que ni los pacientes ni muchos de los médicos involucrados en su tratamiento están comprendiendo esta enfermedad en su completa dimensión.

Errónea responsabilidad del individuo

Uno de los principales errores que evidencia el estudio es que el 80% de los pacientes asumen que la obesidad es su responsabilidad, lo más grave es que también lo considera así el 19% de los profesionales sanitarios. A juicio de la doctora Nuria Valrrasa, autora del estudio y especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), no se está teniendo en cuenta que la obesidad es una enfermedad multifactorial en la que inciden en gran medida factores biológicos que no dependen únicamente de la dieta y/o el ejercicio.

“La etiopatogenia de la obesidad es muy compleja y se tiende a estigmatizar a los pacientes porque comen mal o no mantienen los buenos hábitos alimenticios. Sin embargo, son personas que tienen poco gasto energético, influyen factores genéticos, su organismo gestiona de otra forma el estrés, son pacientes donde la disrupción del sueño también condiciona… son respuestas biológicas que los lleva a no ser capaces de mantener el peso. Tienen una predisposición”, esgrime la especialista.

En la misma línea, el doctor Javier Salvador, coordinador del estudio en España y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, indica que la edad es otro factor esencial. “A medida que nos hacemos mayores sufrimos una serie de cambios hormonales que están directamente relacionados con la obesidad. Disminuye la hormona del crecimiento mientras que se mantienen los niveles de cortisol, lo que propicia la obesidad. Siempre hay elementos biológicos que influyen en la obesidad, por eso hablamos de una enfermedad crónica”, argumenta.

Tratamientos y Unidades de Obesidad

En ese sentido, la doctora Valrrasa señala que “parte del fracaso terapéutico de estos pacientes tiene que ver con que no somos capaces de ofrecerle las soluciones terapéuticas que podemos poner a su alcance”. Pese a que la mayoría de las personas con obesidad asegura haber hecho al menos un intento serio de perder peso, solo el 13% declaran haber mantenido un 5% de pérdida de peso durante al menos un año (pérdida de peso mínima eficaz).

A su vez, llama la atención que la mayoría de pacientes y médicos, según los datos del estudio Action IO, consideran baja la eficacia del tratamiento farmacológico (19% vs 34%) y cirugía bariátrica (45% vs 69%) para perder peso.  Son “datos llamativos teniendo en cuenta los avances que se han experimentado tanto en el tratamiento farmacológico como en el quirúrgico”, apunta el doctor Salvador.

Entre las soluciones para revertir estos datos destacan por la educación ciudadana empezando desde la infancia, así como por la formación de los profesionales en las escuelas de Medicina y la creación de más Unidades de Obesidad, según aducen los responsables del estudio. Unas unidades creadas por equipos multidisciplinares en las que, además de los endocrinos, estén psicólogos, nutricionistas, especialistas del deporte y la rehabilitación, y enfermeras, entre otros.

Pero la doctora Valrrasa va más allá y señala como necesarios cambios legislativos que acompañen las estrategias de prevención enfocadas a la promoción de la dieta sana y los hábitos saludables. Políticas que pasan por el control de los azúcares y grasas saturadas de los alimentos, el control de la publicidad de la industria alimentaria y sus emisiones en horario infantil, o políticas urbanísticas que favorezcan la práctica del ejercicio en las grandes ciudades. “En definitiva, hace falta educación, formación profesional, inversión y voluntad política”, concluye.