La adherencia describe el grado en que un paciente sigue los consejos médicos y toma la medicación correctamente, cuestiones que son necesarias para conseguir el éxito de un tratamiento.

La simplificación de los regímenes terapéuticos y las terapias en combinación fija constituyen una estrategia óptima para mejorar la adherencia en enfermedades crónicas, ya que es más cómodo para el paciente.

Además hacen más asequible el tratamiento al reducir los costes de producción y distribución.

Por tanto, la simplificación del tratamiento es una pauta eficaz, ya que la mayoría de los estudios realizados encuentran mejoras significativas en la tasa de adherencia y en el control del proceso.

Hay que tener en cuenta que los pacientes no adherentes  acuden menos a la consulta, lo que además conlleva el riesgo de no poder realizar un diagnóstico precoz de otras enfermedades. Dicha situación eleva las probabilidades de eventos cardiovasculares e implica  un aumento del gasto sanitario en costes directos e indirectos e ineficiencia del sistema sanitario.

Combinaciones fijas

Las combinaciones fijas permiten asegurarse, en gran medida, la adherencia terapéutica y conseguir mejoras en salud.

El paciente adulto joven comprende que debe tomar una pastilla para tratar un problema, pero es reacio a tomar varias pastillas para un solo problema o incluso a iniciar tratamiento farmacológico.

Por su parte, en el anciano polimedicado y con varias enfermedades reducir dosis y número de comprimidos asegura cumplimentación del tratamiento.

La comodidad que ofrecen las asociaciones de fármacos las convierte en una opción recomendable por parte del médico, sencillo de entender y cumplir por el paciente, muy útil en paciente polimedicado y una buena relación coste-efectividad.

Polimedicación

Según la Organización Mundial de la Salud, el grupo de los adultos mayores se caracteriza por la presencia de múltiples enfermedades crónicas que requieren tratamientos largos y complejos, consumiendo 50% de los medicamentos prescritos en los países en desarrollo. Esta situación está relacionada con el consumo crónico de medicamentos y la polifarmacia, lo que es especialmente preocupante al considerar que entre 76 y 90% de las personas de edad avanzada consumen, en promedio, entre 1,7 y 2,6 medicamentos al día.

De hecho, los pacientes polimedicados y con varias enfermedades suelen ser ancianos que, por regla general, tienen más dificultades para la comprensión de las instrucciones para la toma de medicación.

En dicho grupo de población  son frecuentes los olvidos, las pérdidas de comprimidos o incluso la no toma voluntaria de algún fármaco por el volumen final de estos. Esto a su vez incrementa el número de visitas a urgencia y el reingreso hospitalario, lo que incrementa los costes sanitarios.

Individualizar el tratamiento

A la hora de prescribir un tratamiento es importante individualizar, pensando en estrategias que favorezcan el cumplimiento terapéutico sobre todo en pacientes con más riesgo de baja adherencia. La simplificación del régimen posológico es la intervención con mayores evidencias de eficacia. Son múltiples los datos que establecen la relación directa entre la complejidad del tratamiento prescrito en términos de dosificación, vía de administración, número de fármacos, etc., y la adherencia.

La reducción del número de comprimidos y la combinación de fármacos a dosis fijas va a tener como resultado la mejora de la adherencia terapéutica, dado que es más fácil recordar tomar un comprimido que varios al día.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Enrique Chueca Fernández, Laia Tomás Chaume, Marx Rivera Zambrano, Andrea Beatriz de Lorenzi, María Dolores Santos Rey, de Barcelona.