Según estudios de la UNAM y registros del Instituto Oftalmológico Conde de Valenciana, nueve de cada diez pacientes sufren el síndrome del ojo seco, enfermedad común que a nivel mundial presenta de un 10 a un 20 por ciento de afectación.

Entra las más afectadas están las mujeres mayores de 40 años, debido al cambio hormonal que genera un funcionamiento anormal de la película lagrimal y que puede ocasionar daño potencial a la superficie ocular.

Entre las enfermedades relacionadas con el síndrome del ojo seco se encuentran la artritis reumatoide, la enfermedad de Sjögren y el lupus eritematoso sistémico y otras enfermedades autoinmunes.

Al ser un padecimiento multifactorial se puede observar una modificación en la humedad ocular debido a cambios climáticos, utilización de aire acondicionado, uso prolongado de televisores y/o computadoras sí como cambios hormonales, sobre todo en mujeres.

Los síntomas son muy claros, se presenta irritación, molestias oculares, sensibilidad a la luz, comezón y visión borrosa que afecta la calidad de vida del paciente y en ocasiones complica su vida cotidiana.

En cuanto al tratamiento se debe realizar una anamnesis adecuada para el diagnóstico de la severidad de la enfermedad y así determinar si se utilizará la línea terapéutica invasiva o la conservadora: se puede recurrir al uso de tapones lagrimales, a los colirios de suero autólogo o colirios de fármacos inmunosupresores en casos más severos hasta el trasplante de cornea si se encuentran traumatismos, infecciones deformidades corneales o degeneraciones.

Las medidas de protección generales son como el uso de protectores solares y de viento con anteojos adecuados además de identificar y los posibles factores exógenos como la medicación tópica y el ambiente seco.

El estudio de microbioma que reside en el ojo de los mexicanos ha sido poco investigado, en Estados Unidos se han realizado con un enfoque metagenómico y herramientas bioinformáticas, con lo que se pretende armar una especie de rompecabezas con fragmentos de ácido desoxirribonucleico (ADN) extraído de biopsias de la conjuntiva de ojos sanos y con el síndrome de ojo seco para identificar qué comunidad bacteriana reside en ambos casos y si hay diferencias.

Es importante hacer énfasis en estos estudios, ya que permitiría identificar las comunidades de bacterias que influyen en el proceso inflamatorio y así elaborar artificialmente productos funcionales para incluirlos en lágrimas artificiales que en la actualidad no son realmente eficaces por la falta de propiedades en las naturales.