En el marco del Día Mundial del Síndrome de Piernas Inquietas, El Médico Interactivo México citó a entrevista con un especialista en trastornos del sueño, el doctor Reyes Haro Valencia, director del Instituto Mexicano de Medicina Integral de Sueño en la Ciudad de México.

¿Qué es?

El síndrome de piernas inquietas es un trastorno neurológico cuyos síntomas aparecen durante el horario de la noche u horas de sueño, es decir que tiene un origen circadiano, en el cual el paciente tiene una sensación molesta de tensión, ansiedad o necesidad de moverlas que provoca despertares nocturnos y fragmentación del sueño.

Prevalencia

Se presenta en un porcentaje desde el 7 hasta el 24 por ciento en la población adulta y pediátrica, sin embargo, se intensifica en adultos mayores con problemas de circulación o insuficiencia venosa o con alteraciones en el movimiento.

Causas

Este síndrome puede ser provocado por una deficiencia de hierro, que es lo primero que debe descartarse, una ausencia de dopamina que en algunos casos está relacionada con el uso de antidepresivos por largos periodos y con enfermedades crónicas asociadas al riñón, diabetes, y algunos problemas neuromusculares como Parkinson.

Tratamiento

La deficiencia de hierro modifica un sistema de neurotransmisores en el mecanismo dopaminérgico que se encarga, entre otras cosas, de la regulación del movimiento, es por eso que el primer tratamiento que se utiliza para tratar este síndrome son aquellos que ayudan a la producción de dopamina.

En la siguiente línea de tratamiento se encuentran los neuromoduladores como pregabalina y gabapentina que mejoran el funcionamiento del sistema nervioso central que se complementa con un efecto ansiolítico. Si los anteriores tratamientos no funcionan se recurre a las benzodiacepinas, y los analgésicos en el caso de estar acompañados de dolor.

Diagnóstico y trastornos relacionados

Tres de cada 4 personas con síndrome de piernas inquietas tienen otro trastorno asociado llamado Síndrome de Movimientos Periódicos de Extremidades que ocurre ya cuando el paciente está dormido en las etapas ligeras de sueño, mismo que se manifiesta con un movimiento involuntario cada 20 o 90 segundos. El uso prolongado de antidepresivo puede provocar ansiedad y como consecuencia mayor propensión a estos trastornos.

Este trastorno suele ser desconocido por los médicos generales o se le atribuyen a otros padecimientos y en algunos casos es necesario que sea dirigido con un especialista en trastornos del sueño para definir si tiene relación con algún otro trastorno como la apnea del sueño.