Redacción, Granada, (10-11-2006).- Las tasas medias de supervivencia oscilan, aproximadamente, entre seis meses y seis años para las diversas clasificaciones de síndrome mielodisplásico (SMD), según destacaron los expertos durante la celebración de la XLVIII Reunión Nacional de la Asociación Española de Hematología y Hemoterapia (AEHH). Este tipo de cáncer es probablemente la enfermedad maligna sanguínea más frecuente en personas mayores de 60 años y afecta a unas 300.000 personas en el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año se diagnostican de 15.000 a 25.000 nuevos casos de SMD.

Síntomas síndrome mielodisplásico

Según explicó el doctor Guillermo Sanz, coordinador de la Unidad de Oncohematología y Trasplante de Médula Ósea del Hospital La Fe de Valencia, el síntoma más común es el cansancio. El 90 por ciento de las personas con SMD tiene menos glóbulos rojos de lo normal, por lo que les cuesta un gran esfuerzo realizar su actividad laboral normal y se cansan con mucha facilidad, no pueden dormir bien y en la inmensa mayoría de las ocasiones, con el paso del tiempo, la anemia se agrava y acaban necesitando transfusiones cada dos semanas para mantener una calidad de vida relativa, porque, si bien nada más recibir la transfusión los individuos se sienten bien durante unos días, la anemia y la fatiga van reapareciendo durante los días siguientes.

Transfusiones de sangre síndrome de mielodisplásico

Además, la vida diaria de estas personas se ve profundamente afectada por el hecho de verse obligados a acudir al hospital cada dos semanas y pasar allí gran parte del día. Con frecuencia, esta dependencia de las transfusiones sanguíneas provoca además una sobrecarga de hierro que pone en peligro la vida o genera toxicidad, según opinó el doctor Sanz. "Esto subraya la apremiante necesidad de encontrar nuevas terapias que apunten a la causa de esta condición, no que se limiten al control de sus síntomas", añadió.

SMD

Los SMD son un grupo de enfermedades hematológicas, que se caracterizan por provocar fallos en la producción de la células sanguíneas (hematopoyesis). En las personas sanas, las células inmaduras evolucionan dentro de la médula ósea para formar los distintos tipos de células sanguíneas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Cuando estas células están totalmente maduras y capaces de realizar sus funciones, son liberadas por la médula ósea al torrente sanguíneo. En el SMD, ocurre un fallo en este proceso y estas células no se desarrollan adecuadamente. Ello provoca una deficiencia de células sanguíneas normales y funcionales en la sangre y un aumento de células inmaduras en el interior de la médula.