La enfermedad de Parkinson

es aún muy desconocida

para muchos, incluso para los

propios cuidadores, lo que

provoca un tremendo aislamiento

social en la mayoría de

los afectados, situación que se

agudiza más en los jóvenes. En

España uno de cada diez nuevos

casos diagnosticados son

personas menores de 50 años.

Entre los factores más desconocidos

de dicha enfermedad

destacan los psicológicos,

aún más frecuentes en personas

jóvenes, entre los que predominan

la depresión y los trastornos

sexuales. Además, también

pueden presentarse otros trastornos

como brotes psicóticos,

crisis de ansiedad, problemas

de comportamiento o déficits

cognitivos.

Los síntomas

más desconocidos

La enfermedad de Parkinson es

un mosaico de síntomas que

afectan tanto al enfermo como

a su entorno familiar y social.

Se sabe que consiste básicamente

en una serie de síntomas

motores como el temblor,

lentitud, rigidez y pérdida de

postura. Sin embargo, también

existen síntomas menos conocidos

y que son, en su gran

mayoría, de corte psicológico y

no tanto físicos, que afectan

casi tanto como la fisiológicos

y en algunos casos más, principalmente

en los casos más

tempranos y en los más severos,

como son:

Depresión. Es el trastorno

emocional más común en la

enfermedad de Parkinson con

una prevalencia que va desde

un 45% a un 80%, y que engloba

desde padecer una depresión

mayor a síntomas depresivos

parciales, con mayor prevalencia

entre las mujeres que entre

los varones. Se asocia,

además, con formas de inicio

temprano, y precede al desarrollo

de los síntomas motores en

el 25% de los casos.

Ansiedad o pánico. Es

un trastorno menos frecuente

que la depresión que puede surgir

como consecuencia de la

medicación o por distintos temores.

Los síntomas más comunes

son inquietud, nerviosismo,

sensación de temor, preocupaciones

excesivas, irritabilidad,

sensibilidad emocional incrementada,

taquicardias, dificultad

respiratoria, insomnio, etc.

Brotes psicóticos (alucinaciones

y delirios). Se producen

como consecuencia del

tratamiento. Las alucinaciones

son generalmente visuales y

consisten en ver cosas que no

existen, mientras que los delirios

son ideas extrañas que suelen

ser de contenido sexual o

de celos. Estos brotes los sufren

de forma leve 1 de cada 5 enfermos

de Parkinson y de forma

más intensa 7 de cada 100.

Trastornos sexuales.

Afectan al 65% de los enfermos

y se dan más en hombres que

en mujeres. En este sentido, el

problema más frecuente está

relacionado con la dificultad de

mantener la erección en los

hombres y la disminución del

deseo en general. Otro problema

muy común es el de la hipersexualidad

que se produce

generalmente como efecto secundario

de la medicación.

Problemas de comportamiento.

Hay algunas personas

que tienen cambios de conducta.

Aparecen comportamientos

adictivos y obsesivos (ludopatía,

Internet, compras compulsivas,

descontroles horarios, etc.), en

general muy relacionados con el

control de impulsos y la inhibición

de respuesta.

Déficit cognitivos. Al

inicio de la enfermedad y en

fases moderadas puede aparecer

una lentificación general

del pensamiento y apatía que

puede verse acentuada por la

depresión. La prevalencia de la

demencia es del 15% al 44%

en estadios avanzados de la

enfermedad.