Las mujeres con Alzheimer tienen mayor probabilidad de sufrir síntomas neuropsiquiátricos, según un estudio que ha sido publicado recientemente en la revista ‘Journal of Alzheimer’s Disease’.

La investigación, además, demuestra que existe relación entre el sexo y el perfil neuropsiquiátrico de los pacientes con la sobrecarga de la persona cuidadora en los casos de demencia tipo Alzheimer.

El proyecto evalúa a un total de 1.065 personas con demencia tipo Alzheimer y sus cuidadores principales, con una edad media de 80 años en el caso de los pacientes y de 69 años en el caso de los cuidadores. La mayoría de los pacientes (60,8%) y cuidadores (62,9%) eran mujeres: cónyuges (64,3%) o hijas (31,8%) en su mayoría.

En cuanto a los síntomas más frecuentes detectados durante la investigación, se ha observado la irritabilidad, la ansiedad y la depresión, mientras que los menos comunes son la euforia y la desinhibición. Este último es el único que se detecta de forma más frecuente en hombres que en mujeres. En el caso de las mujeres, que son la mayoría de pacientes estudiados, los síntomas más habituales son desórdenes alimenticios, depresión, ansiedad, alucinaciones y delirios.

El Alzheimer, una enfermedad de mujeres

Aunque la realidad de la enfermedad de Alzheimer es que la padecen más las mujeres, ellas tienen menor probabilidad de ser escogidas para participar en ensayos clínicos. Así lo indica un estudio de publicado el pasado mes de marzo en la revista ‘Alzheimer’s Research & Therapy’, el primer trabajo con el objetivo de identificar el papel del género en el cribado de los ensayos clínicos de la enfermedad de Alzheimer.

El estudio, que analizó una cohorte de más de 9.500 personas diagnosticadas con deterioro cognitivo leve o enfermedad de Alzheimer, formada por un 70 por ciento de mujeres y un 30 por ciento de hombres, señala que el nivel educativo es el factor que explica la infrarrepresentación de las mujeres en los ensayos clínicos, especialmente las de edad más avanzada.

Muchas de ellas, nacidas en la época de posguerra, no tuvieron acceso a educación y no disponen de las habilidades básicas de lectura y escritura, necesarias para poder evaluar el rendimiento cognitivo de personas con demencia en ensayos clínicos.

El nivel educativo bajo es así uno de los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer más conocidos. Sin embargo, esta ya no es la situación actual en las zonas más acomodadas a nivel global, lo que podría cambiar el desequilibrio entre la proporción de mujeres y hombres con demencia en un futuro próximo.