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Los síntomas subclínicos obsesivo-compulsivos, comúnmente observados en niños sanos, pueden predisponer al trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Es una de las conclusiones del estudio ‘Brain Functional Connectivity Correlates of Subclinical Obsessive-Compulsive Symptoms in Healthy Children’ realizado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) y del Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona. Este trabajo, que tiene a María Suñol como primera firmante, se ha publicado en Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.

Los autores han indicado que investigar la neurobiología subyacente “puede ser relevante para identificar alteraciones en circuitos cerebrales específicos”. De esta forma, se buscan los motivos de la heterogeneidad clínica en el TOC sin los efectos de confusión de las muestras clínicas.

La investigación analiza las respuestas cerebrales de diferentes síntomas obsesivos-compulsivos en un grupo de niños sanos, con la ayuda de medidas de conectividad funcional.

Método y resultados

Se evaluaron 227 niños sanos (52% niñas, con una edad media de 9,71 años). Los participantes se sometieron a una evaluación clínica con el Inventario Obsesivo-Compulsivo-Versión Infantil y un examen de imágenes por resonancia magnética funcional en estado de reposo.

La conectividad funcional global de determinadas partes del cerebro se correlacionó negativamente con la gravedad total de la obsesión compulsiva. Los síntomas de acumulación se asociaron con correlaciones negativas entre el tálamo medial-dorsal izquierdo y un patrón generalizado de regiones, y estas asociaciones estaban moduladas por sexo y edad.

Modelos neurobiológicos de TOC

“Los hallazgos coinciden con los modelos neurobiológicos predominantes de TOC sobre la importancia de la disfunción cortico-estriato-tálamo-cortical para explicar la gravedad de los síntomas”. Los autores del estudio indican también que, en particular, los cambios en la conectividad de esta disfunción están presentes en las etapas subclínicas, lo que puede resultar de una mayor vulnerabilidad para el TOC.

Análisis del CIBERSAM

La mayoría de los niños manifiestan a lo largo de su desarrollo comportamientos como pequeñas manías o supersticiones que suelen desaparecer con el tiempo, según han comentado los investigadores del IDIBELL, CIBERSAM y el Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona.

Estos comportamientos se asocian a una mayor predisposición a padecer trastornos obsesivos compulsivos en la edad adulta. Sin embargo, suele resultar complicado diferenciar las manías y supersticiones normales de las que señalan una predisposición al TOC. “Se necesitan indicadores más objetivos para determinar el riesgo incrementado de desarrollar TOC”, según han dicho los expertos del CIBERSAM.

Carlos Soriano-Mas, coordinador del estudio, ha explicado que “las regiones subcorticales con las que se han visto cambios en los patrones de conexión son las mismas que aquellas que se encuentran afectadas en los pacientes con TOC”. Los investigadores han establecido que los diferentes tipos de síntomas observados se asocian a patrones de conexión frontón-subcortical diferenciados.

En la actualidad los autores del estudio siguen investigando posibles tratamientos para aquellos pacientes que se encuentran en las fases iniciales de TOC. Por ello, siguen buscando pacientes que acaban de ser diagnosticados o que son sospechosos de padecerlo.