La Organización Mundial de la Salud define la adherencia del paciente a su tratamiento como la toma de la medicación de acuerdo con la dosis y pauta prescrita por su médico y su persistencia en el tiempo. Aunque a priori puede resultar una premisa sencilla de alcanzar, sabemos que más de un 50% de pacientes polimedicados o mayores que viven solos tiene una mala adherencia a sus tratamientos. De hecho, la causa más común de este problema sanitario es algo tan sencillo como el olvido, mientras que la segunda y tercera causas más comunes son la confusión de medicamentos y la repetición de dosis. Sus consecuencias son de gran relevancia para el paciente, ya que implican una disminución de la efectividad de los tratamientos y un aumento de la probabilidad de experimentar efectos secundarios. Además, la falta de adherencia supone un importante coste para el sistema sanitario, tanto a corto plazo, debido a posibles intoxicaciones, interacciones de medicamentos, etc., como a largo plazo, por un tratamiento inadecuado de enfermedades crónicas, por ejemplo.

Por qué se incumple

Los factores asociados con el incumplimiento son variados y están relacionados entre sí. Entre ellos podemos mencionar factores relacionados con la situación del propio paciente (edad, problemas sociales, económicos, nivel de educación, etc.), con la enfermedad (depresión, ansiedad, pérdida de memoria, ausencia de sintomatología, etc.), asociados a la medicación (tratamientos complejos, efectos secundarios, tratamientos crónicos, etc.), relacionados con el entorno y finalmente, asociados al médico (mala relación médico-paciente, sensación de que no se les escucha/ conoce, cambios del profesional que atiende al paciente y cambios de marcas por genéricos entre otros).

SPD en la farmacia, herramienta esencial

Al ser un problema multifactorial, las aproximaciones posibles para mejorar el cumplimiento incluyen estrategias variadas. En algunos casos, intervenciones informativas o educativas como completar la información oral con información escrita o tener en cuenta el nivel cultural del paciente, son suficientes. A veces son necesarias estrategias de apoyo y seguimiento, como recordatorios de las tomas a través de llamadas o visitas domiciliarias. Aunque actualmente, a estas medidas se han sumado otras tecnológicas como la utilización de aplicaciones en el teléfono móvil para realizar recordatorios. En ocasiones, está en manos del médico prescriptor llevar a cabo actuaciones para facilitar el cumplimiento, como utilizar la prescripción mediante receta electrónica o la simplificación de los tratamientos terapéuticos.

Si hablamos de la aportación del farmacéutico a la solución de este problema sanitario, además de los servicios de atención farmacéutica como el seguimiento farmacoterapéutico o la revisión de la medicación, que pueden ayudar a prevenir la falta de adherencia, existe una herramienta muy útil y cada vez más utilizada: los Sistemas Personalizados de Dosificación de medicamentos (SPD). Su elaboración por parte de las oficinas de farmacia está contemplada en el artículo 86.1 del Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.

¿Qué es y en qué consiste el SPD?

El servicio de Sistemas Personalizados de Dosificación de medicamentos supone mucho más que ofrecer al paciente un envase tipo blíster de un único uso con la medicación adecuada para cada día de la semana y para cada toma. El reacondicionamiento de los medicamentos implica una gran responsabilidad y un conocimiento profundo de los fármacos, su estabilidad, su pauta terapéutica, la identificación de problemas relacionados con medicamentos y la conciliación de los tratamientos. En este aspecto, es muy importante la comunicación entre los diferentes profesionales sanitarios que atienden al paciente, especialmente entre médico y farmacéutico.

Además, a nivel técnico, la elaboración de SPD supone una adecuación de las instalaciones y el cumplimiento de un estricto protocolo de trabajo, así como la justificación de todo el proceso en los registros que sean necesarios. Por todo lo anterior, es el farmacéutico el profesional sanitario más indicado para llevar a cabo esta medida.

Otros aspectos muy importantes para tener en cuenta en la implantación del servicio de SPD son los relacionados con el correcto tratamiento de los datos de carácter personal del paciente que la farmacia va a manejar y archivar (especialmente datos de tratamiento farmacoterapéutico) y la obligación de recabar un consentimiento informado del paciente (o su cuidador) para iniciar el servicio.

Actualmente ya son muchas las farmacias que, en la última década, ofrecen este servicio de una manera estandarizada y en cuyo desarrollo han participado asociaciones profesionales y entidades colegiales. Sin embargo, su implantación no se ha producido de forma homogénea en todo el territorio de España. Algunas comunidades autónomas en las que el servicio de SPD se encuentra incluido en un programa concreto financiado por la Administración, sí han establecido procedimientos para la acreditación de las oficinas de farmacia como, por ejemplo, Murcia, Navarra y País Vasco. En otras comunidades, se han establecido convenios con entidades privadas o programas de colaboración con la Administración. Este es el caso de la Comunidad de Madrid a través del Programa de Atención al Mayor Polimedicado en el que se coordinan actividades entre los profesionales sanitarios de atención primaria, atención especializada y oficinas de farmacia para mejorar la adherencia en pacientes de más de 74 años que toman 6 o más medicamentos.

La gran ventaja del sistema farmacéutico en España es que existen 22.701 oficinas de farmacia (datos de 2018) distribuidas por todo el territorio nacional, atendiendo las necesidades asistenciales de la población tanto de núcleos urbanos como rurales. El farmacéutico es el profesional sanitario más cercano al paciente y con el que establece una relación de confianza, por lo que la elaboración de los dispositivos de SPD con una regularidad, por ejemplo, semanal, es una herramienta muy útil para actuar sobre la adherencia terapéutica.

Si se quiere asegurar el éxito de los SPD, es fundamental seleccionar adecuadamente los pacientes que puedan beneficiarse de esta solución. En este sentido, es muy importante la labor del farmacéutico en el cribado de los pacientes. La actitud proactiva en el mostrador, la capacidad de liderazgo del farmacéutico titular que quiera promover este servicio en su oficina de farmacia, así como una comunicación fluida, clara y de confianza con el paciente son esenciales para el éxito del SPD.

Como paciente, disponer de la medicación de manera ordenada y ajustada a la prescripción médica, supone una gran tranquilidad (también para los familiares) y la seguridad de que sus enfermedades estarán tratadas de la manera adecuada. Los principales beneficiarios de este servicio son pacientes polimedicados (en especial mayores), pacientes con alguna limitación o incapacidad o que viven solos. Pero también personas jóvenes con pautas complejas de medicación, con varios tratamientos simultáneos o incluso personas que viajan frecuentemente por motivos de trabajo.